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Un sermón para la noche de Navidad

o, mejor, para pasadas fiestas

Comentario a Lc 2, 1-14

A mediados de los años setenta, aquellos años en los cuales España cambiaba (sin entrar ahora a discutir en qué medida o en qué profundidad) su fisonomía política, estuvo de moda (en el buen sentido de la palabra) en los ambientes de las comunidades cristianas populares, un pequeño libro de un portugués, Fernando Belo, titulado "Una lectura política del evangelio", el hermano pequeño o el resumen de un libro más gordo con el título de "Una lectura materialista del evangelio de Marcos".

(La lectura de este libro todavía la recomiendo)

Quizás, cuando empezamos una vez más este período de las fiestas navideñas, cristianos comprometidos y cristianas comprometidas, puedan decirse:

Por unos días dejémosnos de políticas. Disfrutemos de la Navidad, del Dios que viene a nosotros. Dejémonos cautivar por las narraciones evangélicas...

Miremos las figuras del belén. Un niño en un pesebre, una madre-virgen, unos pastores, un coro de ángeles, unos magos, una estrella, un cántico de paz... Y también aquellas que la piedad poplar añadió -quizás sin saber que seguía los viejos mitos de la humanidad- la del buey y la del burrico. Quizás, incluso, el popular "caganer" nos transmite un mensaje muy humano...

Pero una lectura atenta de estas narraciones evangélicas de la infancia no nos permiten este tipo de bucólica tranquilidad. El evangelio de Mateo nos habla

Por su lado, Lucas también sitúa los acontecimientos en los tiempos de Herodes, rey de Judea (Lc 1, 5), y nos habla

Ciertamente, si alguien quiere pasar las fiestas de Navidad en paz, mejor es que cante villancicos delante del belén y que deje, para pasadas las fiestas, la lectura de las narraciones evangélicas, una lectura que no puede dejar de ser -si nos atrevemos a escuchar todas sus resonancias- una lectura política.

El relato de Mateo de la infancia (sus dos primeros capítulos) quiere recordar la confrontación entre el Faraón de Egipto y Moisés: Jesús será el nuevo Moisés, el liberador de su pueblo de la opresión faraónica.

En el libro del Éxodo podemos descubrir que el proyecto de Moisés no es sólo hacer salir a su pueblo de Egipto, sino que es crear una sociedad alternativa, una nueva realidad social, que surgirá de una concepción -también alternativa- de Dios.

Aquellos hombres y mujeres que, formados en orden de batalla (Ex 13, 18), salieron de Egipto, participaban, quizás sin saberlo -y de aquí la tentación de querer volver a las ollas de carne de Egipto (Ex 16, 3), su revuelta de los días de Masá y Meribá, cuando se querellaron con Dios preguntando: "El Señor, ¿está o no está con nosotros?" (Ex 17, 7)-, en la creación de una nueva comunidad social, la cual tenía una ley fundamental: que cada uno tenga lo que pueda comer (Ex 16, 18).

La historia de Moisés, que yace en el trasfondo de la historia de Jesús, es haber captado que un Dios totalmente libre -libre para manifetarse (Ex 3, 4), libre delante del modelo socio-económico de la sociedad (Ex 1, 8-14), libre para hacer distinciones entre uno y otro (Ex 11, 7), libre para escuchar el clamor de los esclavos(Ex 3, 7), libre de toda manera de entender la divinidad definida por el imperio (Ex 3, 18)- es quien puede engendrar, constituir una sociedad de justicia humana.

Un Dios alternativo para una sociedad alternativa. No entenderemos las narraciones evangélicas de Navidad si no llegamos a descubrir en ellas las palabras anárquicas del evangelio: No ha de ser así entre vosotros (Mt 20, 25).

Lecturas recomendadas
La alternativa mosaica
Moisés y el Faraón



El evangelio de Lucas es más valiente. Mateo se había opuesto a un "segunda división" y de mala reputación: Augusto había dicho de Herodes que era mejor ser uno de sus puercos que serun hijo suyo (Macrobio en las Saturnalia).

Lucas es más valiente. Si Mateo, al poner la genealogía de Jesús llega hasta Abraham, Lucas la hace llegar hasta Adán: ...hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios (Lc 3, 38). Lucas puede tener una comprensión más universalista, más globalizadora.

Ahora la confrontación no será entre Jesús y un "reyezuelo" autonómico, sino con el mismo emperador de todo el mundo. Si la narración del evangelio de Lucas del nacimiento de Jesús comienza, de una manera un poco solemne, con el nombre de Augusto, por alguna cosa debe ser...

VEge,neto de. evn tai/j h`me,raij evkei,naij
evxh/lqen do,gma
para. Kai,saroj Auvgou,stou
avpogra,fesqai
pa/san th.n oivkoume,nhnÅ
Y sucedió que en aquelos días
salió un edicto
del César Augusto
mandando hacer un censo
de todo el mundo
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¿Quién es este Augusto?

Pienso que un sermón de la noche de Navidad que no dedique tres minutos a este nombre es un sermón que no llega a transmitir todo lo que el evangelista nos ha querido decir.

Tres minutos, ¿para decir qué?

Si quieres saber más...

Si el sermón lo hiciera un buen "tarragoní", con toda seguridad, se alargaría todavía un poco más para decirnos que el decreto de empadronamiento lo firmó Augusto desde la "ventana del mandato", un ventanal que existía en la fachada oriental del llamado "Palacio de Augusto", el cual -si no me equivoco- es el que actualmente llamamos "Casa de Pilato" (el ventanal y la correspondiente fachada fueron destruidas el año 1813).

Si quieres saber más...

Prescindiendo de estas tradiciones locales, vemos que el relato evangélico de Lucas enfrenta cara a cara el emperador de Roma y el niño nacido en un pesebre...

  • Ante la propaganda imperial de la paz de Augusto...
  • ...el anuncio angélico afirma que la verdadera paz es la que viene de Dios
  • Ante la propaganda imperial de Augusto como Salvador de todo el mundo...
  • ...el anuncio angélico proclama a Jesús como Salvador del pueblo
  • Ante la propaganda imperial de un Augusto divino...
  • ...el anuncio angélico confiesa a Jesús como Mesías y Señor

...y los une (al emperador de Roma y al hijo de unos campesino judíos; a Roma y al pequeño pueblo de Belén) por un decreto de empadronamiento de alcance universal. En el sermón no sería necesario discutir si este decreto imperial existió o no, pero sí exlicar el sentido teológico que el evangelista le quiso dar.

Lectura recomendada
Posibles traducciones
de este versículo

No estaría de más, aunque sólo fuera de pasada, recordar cómo se enfadó el Señor Yahvé cuando David tuvo la ocurrencia de hacer un censo a todo su pueblo (Segundo libro de Samuel, cap. 24). Las revueltas producidas cuando el censo de Quirino, como recordaba Gamaliel (Ac 5, 37) y lo recogía Josefo, el historiador judío (Ant XVIII, i, 1 y 6).

Un decreto del Faraón fue decreto de muerte para todos los niños hebreos

Entonces el Fraón ordenó a todos sus hombres: Cuando les nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida. (Ex 1, 22)

El decreto de Herodes era decreto de muerte para todos los niños de Belén.

Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo en Belén y sus alrededores (Mt 2, 16)

El decreto del emperador, ¿era también un decreto de muerte?

  • Unos pueden pensar que un censo quiere decir organización, buena administración, interés por el bien común, orden y paz...
  • Otros pueden pensar que un censo significa imperio, opresión, dominación, reclutamientos militares, impuestos y tributos...

Lo que el evangelio nos dice es que este niño nacido en Belén, la ciudad de David, acabó su vida en la cruz acusado de que "anda amotinando a nuestro pueblo, oponiéndose a que pague tributos al emperador y diciendo que él es Mesías y rey" (Lc 23, 2)

Lectura recomendada
El censo de Quirini

Acabaré recordando lo que san Ignacio dice en sus Exercicios Spirituales:

Tercero: mirar y considerar lo que hacen, así como es el camino y trabajar, para que el Señor sea nascido en summa pobreza...

...y a cabo de tantos trabajos, de hambre, de sed, de calor y de frío, de injurias y afrentas, para morir en cruz...

San Ignacio -permitidme que os lo diga- se equivoca en la primera parte y acierta en la segunda

El camino que va de Nazaret a Belén no conduce a la "summa pobreza", sino "para que el Señor sea nascido" en realeza y divinidad. ¿Cómo afirmar la mesianidad davídica de quien no ha nacido en Belén, la ciudad de David? Y los dioses no acostumbran a nacer en sus casas...

Pero el camino que se origina en Belén, la confrontación entre el anunciado "Salvador del pueblo" y el que la propaganda imperial enaltecía como "Salvador de todo el mundo", acaba en la cruz. Aquí, Ignacio, ha hecho una buena lectura de estas narraciones evangélicas de la infancia de Jesús.

Gracia que deseo
a todos vosotros
aunque sea
para "pasadas las fiestas"

Lectura recomendada
Siempre una noche
Un texto de Eugen Drewermann

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
28 mayo 2014
Actualizado: 24 diciembre 2015
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Catequesis navideña

El relato de Suetonio
Vidas de los doce Césares
El divino Augusto

(XCIV, 4)
Acia acudió a media noche a una ceremonia solemne en honor de Apolo y... hizo depositar su litera dentro del templo, quedándose luego dormida mientras las demás matronas regresaban a casa; de súbito, se deslizó hasta ella una serpiente que se retiró poco después; al despertar, se purificó como si hubiese yacido con su marido, y al punto apareció en su cuerpo una mancha con figura de serpiente que no pudo borrar jamás y que la obligó a renunciar para siempre a los baños públicos. Nueve meses más tarde nació Augusto, y por este motivo se le consideró hijo de Apolo. Asimismo, Acia, antes de dar a luz, soñó que sus entrañas se elevaban hasta las estrellas y que se extendian por toda la órbita de la tierra y del cielo. También su padre Octavio soño que del seno de Acia salía el resplandor del sol

Suetonio, autor del siglo II, atribuye este relato a una fuente egipcia del año 30 a.C., poco después de la victoria de Octavio (más tarde, el año 27 a.C., nombrado Augusto) sobre Cleopatra y Antonio.

Ara Pacis Augustae Ara Pacis Augustae

Altar conmemorativo mandado construir por el emperador Augusto en el Campo de Marte de Roma, entre los años 13 a.C. y 9 a.C., considerado como una de las mejores obras, y de las más características, del arte romano de la época. Era un espacio cuadrado, a cielo abierto, con un altar en el centro. Las excavaciones de 1937 permitiron reconstruirlo muy cerca del lugar originario. Las paredes tienen relieves, por dentro y por fuera, glorificando Roma y Augusto y a su familia: procesión cívica de consagración del monumento en la cual están representados el emperador y sus allegados, y alegorías a la fundación de Roma.

De la Enciclopèdia Catalana

Emilio Morera Llauradó
Tarragona Cristiana (Vol. I), pag. 117-118
Tarragona 1897

Aún antes del nacimiento del Redentor han tratado los panegiristas de Tarragona de hacer intervenir su secular fama en los preliminares de aquel fausto acontecimiento, el más grande de la historia de la humanidad, y así como el Gerundense en su Paralipomenon aseguró que el decreto de Augusto ordenando el empadronamiento de los súbditos del Imperio (Evangelio de San Lucas) que obligó a la Santísima Virgen a trasladarse a Bethlem, fue refrendado durante la estancia del emperador en Tarragona (Datum Tarracone), y llevaba fecha de la Era española, asertos desmentidos por D. Antonio Agustín, Morales, el P. Flórez y otros; así no faltó historiador que se entretuvo en demostrar que la legión tarraconense fue la encargada de llevar a efecto la sentencia contra el Justo, dictada por el pretor Poncio Pilatos.

El Paralipomenon Hispaniae libri decem, la obra más importante y extensa de Joan Margarit i Pau, obispo de Girona, cardenal y màximo representante de la historiografía humanística de la Corona de Aragón en el siglo XV

De la primera opinión nació la inventiva de señalar el sitio donde fue promulgado el decreto imperial, y con posterioridad al libro de Pons de Icart comenzó a titularse ventana del mandato cierto ventanal que existía en la fachada oriental del pretorio tarraconense, denominado comúnmente palacio de Augusto, derruido cuando la voladura de parte de aquel edificio en 1813; contribuyendo a fortalecer la tradición, la circunstancia de que por la contextura de la obra y el grosor de sus paredes no penetraban en ningún tiempo del año los rayos del sol en el interior de la habitación

Pons de Icart dedica todo el capítulo XXXI, fol. 182, de su obra Grandezas de Tarragona, a propalar las opiniones sostenidas luego por el Gerundense, y sin embargo, no da cuenta de la tradición de la ventana del mandato, nacida, sin duda, con posterioridad a aquel interesante libro.