Cochabamba, Bolivia. 1997 (24-30 agosto)

III Encuentro-Taller de Teología India

MENSAJE FINAL

Nosotras y nosotros indígenas cristianos representantes de los pueblos originarios de Abya Yala, juntamente con religiosas y religiosos, pastoras y pastores, sacerdotes y Obispos, hermanas y hermanos solidarios de Europa, Africa y Asia, provenientes de los cuatro puntos cardinales, portadores de experiencias de vida y sabiduría de los pueblos:  Quiché, Apache, Zapoteco, Tseltal, Mixteco, Rarámuri, Mam, Mazateco, Osage, Lenca, Nahuatl, Emberá Wayuu, Ngobes, Kunas, Sumu, Miskito, Mapuche, Toba, Guaraní, Xokleng, Korebaju, Tukano, Wanana, Terena, Camëntsa, Dessana, Wounaan, Aymara, Quechua, Urus, Paez-Nasa, Dessana, Pastos, Kolla, Bakairi, Baures, B'ali'm, Chortis, Moxos, Kaqchikel, convocados por el Espíritu del Dios de nuestra fe, revelado en la Biblia y en la sabiduría que desde siempre existió en medio de nuestros pueblos, y que en su profunda espiritualidad es llamado con los siguientes nombres:  Uk'u'x Kaj-Uk'u'x Ulew, Úsen, Sha, Pitao, Tajsika, Katsime, Jmanojel, Xmanojela, SutuSa.abi, Keti Ono Keti Eyé, Pajaw, N'aena naina, Icelaca, Qajaw, Ometeotl, Totatzin Tonantzin, Ankoré, Maleiwa, Ngöbo, Paba-Nana, Ankoré, Dawáno, Aisá-Gat, Maleiwa, Chau Elkunachen, Qarta'a, Ñim Qaro'ot, Ñim I'otapecna, Tupä, Agglene, Mai ai-kuna umu paiku, Oakle, Kohamaku, Itukoóviti, Bëngbë Bëtsa, Yebá-Btló, Ewandam, Tatitu, Tayta, Pachacamac, Wiraqucha, Pachamama, Tata Wala, Mallku, Yebá-Bilo, Ngenechen, Itanípuca-Ilanguipuca, Arutam-Jatun Yaya,  Knamotynos, Achachila, Tata K'ajch, Arútam, nos juntamos y vinimos todos en grupo y formamos consejo.

Dialogamos y dimos nuestra opinión, celebramos juntos al Dios de la Vida desde la especial característica de la fe de cada uno de los pueblos representados y discurrimos así:
 
 

  1. Nuestro contexto actual se caracteriza por la manifestación pública de las prácticas de la espiritualidad de nuestros pueblos indígenas, el nacimiento de incipientes democracias y contra todo esto el avance de un sistema neoliberal deshumanizante.
  2. Aunque la sabiduría de nuestros pueblos originarios fue negada, discriminada y satanizada, ahora emerge con fuerza, desde la vida misma de las comunidades indias.
  3. Confirmamos la existencia de esta sabiduría en los libros y lugares sagrados, los anales, los memoriales, ciudades históricas, centros ceremoniales, creencias, sueños, mitos, rituales sagrados, himnos, usos, costumbres, tradiciones litúrgicas y en los tejidos de vistosos colores.
  4. Reconocemos que las vasijas, contenedoras vivas de esta sabiduría, son las guías espirituales indígenas, ancianos, ancianas, y mujeres que mantienen la identidad cultural a través del idioma, el tejido y la vivencia de las costumbres comunitarias.
  5. Buscamos tener un diálogo permanente entre la sabiduría indígena, la sabiduría bíblica teológica y otras culturas y espiritualidades porque queremos un mundo en donde todos los diferentes puedan convivir.
  6. Proclamamos que es nuestra vida la que da sabor a nuestra teología y nuestra palabra sobre el Dios de la Vida da sentido y orienta a la plenitud nuestras vidas.  Es con la marcha de nuestro pueblo que la Teología India adquiere sabor.
  7. Creemos que Dios, quien es Nana/Mama y Tata, es el fundamento de la armonía entre mujeres y hombres, y de ellas y ellos con la naturaleza.  ¿Por qué, entonces, nos preguntamos, se priva a las mujeres de los derechos que tienen los hombres en nuestros pueblos y en nuestras iglesias?  ¿Por qué hemos roto la armonía con la naturaleza?
  8. Nuestra sabiduría indígena enseña que para recuperar la armonía debe darse un verdadero diálogo respetando la dignidad de los otros y sus diferencias, escuchando su mensaje y su palabra.  La palabra más sabia la da quien está dando su vida por el pueblo, quien sabe de cargos y servicios porque ya los ha cumplido, quien sabe mandar porque ha obedecido, quien sabe de Dios porque habla con él en la vida.
  9. Estamos convencidos que son los pueblos indígenas mismos, los jardineros privilegiados, llamados a abrir los jardines de estas  rosas perfumadas a hombres y mujeres de otros pueblos, para que su fragancia se esparza por doquier:  es la fragancia de DIOS. Somos las hijas y los hijos de los pueblos indígenas quienes debemos decir y proclamar a los cuatro vientos la sabiduría que anida en nuestro corazón y en nuestra mente.  De este modo evitaremos el peligro de que otras personas traicionen nuestra sabiduría.
  10. Delante del veneno del materialismo económico y tecnicista del modernismo que pretende destruir el jardín de flores, debemos reforzar la energía existencial de nuestras raíces y la fortaleza de nuestros tallos, con la autodeterminación y gestión de nuestros pueblos indígenas, con el reforzamiento de la organización, con la difusión de la sabiduría indígena, en la reconquista de los espacios perdidos en la sociedad, y con acciones eficaces que aseguren la participación decisiva de los pueblos indígenas en la realización y ejecución de leyes favorables a ellos mismos. Queremos producir un cambio verdadero que construya una casa grande en donde vivamos todos los pueblos de la humanidad, de manera más digna, más humana, más divina.
  11. Reconocemos que el único dueño del jardín es DIOS. Nosotras y nosotros somos sus cuidadores. Con esta convicción, conscientes de que hay otros pueblos diferentes a nosotros, queremos ofrecer a América Latina, sin pretensiones y arrogancias, por por medio del diálogo, la Cosecha abundante de las flores hermosas de la solidaridad, la libertad verdadera, el respeto a la naturaleza y la fe en DIOS.
  12. Deberemos, para lograr esta cosecha, profundizar más y más en nuestras propias culturas, volver sin cesar a las fuentes de nuestra sabiduría y descubrir, en las vidas de nuestros pueblos, las manifestaciones de DIOS, Madre y Padre, revelado también en CRISTO JESUS.
Finalmente, reafirmamos nuestra esperanza regada por la sangre de miles de indígenas mártires en
que:

Los árboles den fruto, los ríos no se sequen, reverdezcan los cerros.
Que en un nuevo amanecer, juntos todos los pueblos,
dancemos la danza de la vida en plenitud,
comamos y bebamos saboreando juntos
lo que Dios, Madre y Padre,
nos ofrece.

¡Jallalla, Jallalla!


Vinto, Cochabamba, Bolivia
29 de agosto de 1997