Viaje a España
Mayo 1970

 
Pedro Arrupe
juzga sobre
la obediencia religiosa


Es una decisión consciente, con los inconvenientes y las ventajas que pueda tener; me creo obligado a hacerlo. De modo que el que no acepte esa decisión que sepa que no acepta una decisión del General, después de haber consultado con todos los elementos que ha creído convenientes

El segundo motivo para mí, es el procedimiento. En la Compañía, el procedimiento de la protesta en esa forma, no es jesuítico. Se puede hablar, se pueden decir las cosas, pero en esa forma, una prueba pública de un desagrado, realmente esto yo, como espíritu jesuítico, no lo admito.

Como obediencia, clarísimo, esto no se puede. Se acepta, pero es un error. Como procedimiento, una manifestación pública en contra de una decisión de un superior, en este momento de la Compañía en que hay diálogo y se puede hablar; y después del diálogo y del hablar, el superior se responsabiliza en conciencia, y sobre todo en este caso, a nivel mundial, de una decisión que tiene que tomar, creo que tiene que haber también una comprensión.

Si esto es un grupo de presión para exigir al superior que tome otra decisión de la que , bien pensadas las cosas, toma, en la Compañía esto no se acepta. La manifestación externa de una no aceptación, tampoco es sistema en la Compañía, donde tenemos nuestro diálogo y nuestra representación.

Pero el problema fundamental es vuestra posición en la obediencia. Supongamos que el Provincial toma una decisión ante la cual vosotros volvéis a creer que se puede repetir con él la misma actitud que habéis tomado conmigo: esto, en la Compañía, no. O un compromiso u otro.

"Les dijo que sentía adoptasen una actitud de ruptura de diálogo y de contestación que, a pesar de la buena voluntad, era equivocada y no podía tolerarse en la Compañía".

Resumen de lo dicho por el P. Arrupe
en sus reuniones de Valencia
sobre la obediencia