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MAYO 1970

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LOS JESUITAS DE
LA MISIÓN OBRERA
ENTRE DOS GENERALES

General Franco
"Caudillo de España
por la gracia de Dios"
Pedro Arrupe
Prepósito General
de los jesuitas
Capítulo X
La etapa
en Andalucía


Sección Primera
La situación de la Misión Obrera
en Andalucía



Un estudio de las reacciones que se produjeron en el colectivo jesuítico de Misión Obrera al saber que el P. Arrupe -en su viaje a España de mayo del 70- haría una visita a Franco
A manera de prólogo

Índice general

A manera de "Nihil Obstat"
Mi correspondencia con...
Contenido de este capítulo
* Situación de la Misión Obrera
en Andalucía

* Documento: El Apostolado Obrero
y la visita del P. General

* 

La situación de la Misión Obrera en Andalucía

Extrayendo datos de apuntes para una historia de la misión obrera, redactado en septiembre de 1967 POR LA COMISIÓN ENCARGADA, podemos deducir el siguiente panorama de la Misión Obrera jesuítica en la Provincia Bética.

Recordemos, con la ayuda de Alvarez Bolado, que en aquellos años (a partir de julio 1962) la Compañía de Jesús en España estaba dividia en 7 "provincias":

En octubre-noviembre (el documento no llega a precisar más) de 1965 se celebran en Oña, teologado de la Provincia de Loyola unas "jornadas de estudios" sobre la problemática suscitada por Misión Obrera, con asistencia de teólogos (estudiantes de teología), algunos maestrillos y Padres, entre los cuales el entonces Secretario Social provincial de Loyola, P. Uriarte, y el jesuita-obrero P. David Armentia. Entre los asistentes había maestrillos de la Bética, León y Tarraconense.

En febrero-marzo 1966, los PP. Provinciales, después de recibir informes y propuestas "desde la base", deciden "formar una comisión de apostolado obrero que asesorará a los PP. Provinciales en esta materia, cuyo presidente será el P. Bermudo, y se delegará también a unos Padres (uno de ellos será Pedro Uriarte) que irán a Francia para estudiar este tema y poder asesorar con más fundamento a los Provinciales". Esta Comisión de Apostolado Obrero quedará constituida oficialmente en la reunión de los PP. Provinciales de España y Francia del 18 de abril de 1966.

El P. Manuel Bermudo de la Rosa era de la Provincia Bética, responsable del Secretariado Social de la Provincia, pero no era ninguno de los nombres que se habían sugerido desde la base (Díez-Alegría, Borri, Armentia, Duque).

Exiten varias cartas de Granada y Oña al P. Bermudo, reflejando la opinión de la base sobre el modo de nombrar los PP. Provinciales esta Comisión.

En Andalucía existe un buen grupo de sacerdotes y religiosos en búsqueda de una encarnación en el mundo de los pobres, los cuales el 24 de abril de 1966 toman una serie de compromisos, entre los que podemos destacar el de "considerar como forma normal del ministerio sacerdotal el trabajo manual" y el de "dedicar una atención preferente a los militantes de los movimientos obreros por considerar que sin ellos es imposible evangelizar el campo obrero". Estas conclusiones fueron definitivamente aprobadas por todos los sacerdotes que participaron en la última sesión del día 24 de junio de 1966 en Fuente Grande (Granada).

Dos equipos de jesuitas habían trabajado integrados en la problemática de misión obrera que se empezaba a vivir, aunque aún muy en pequeños grupos, en aquella zona. Tuvieron contacto con los grupos de seminaristas que trabajaron en aquel verano. Algunos sacerdotes están ya decididos a comenzar inmediatamente la vida de trabajo. Y así, empiezan algunos de ellos en la construcción. Precisamente por la sujeción del trabajo éstos no pueden acudir a la reunión de Granada cuyas conclusiones acabamos de transcribir.

Durante los meses de verano 1966 se reanudan las experiencias de trabajo. Del total de 84 jesuitas que participan en ellas, destaca la Provincia Bética con 19.

Una de estas experiencias de verano...

Los Provinciales niegan el permiso para celebrar un Cursillo de teología (reunión de profundización teológica) sobre los problemas socio-pastorales que planteaba la Misión Obrera, y lo permiten sólo a nivel de teologados: los de Aragón y Tarraconense en Sant Cugat, León y Castilla en Comillas, Toledo y Bética en Granada.

El de Granada se celebra los días 6,7 y 8 de enero 1967, orientado fundamentalmente a una preparación para la recta incorporación del sacerdote al movimiento y a la vida de los militantes obreros cristianos. Se invitó como "moderadores" a un grupo de teólogos, militantes obreros y sacerdotes en el trabajo. Entre los asistentes, aparte de los religiosos jesuitas en formación (teólogos) asistieron militantes obreros cristianos y un reducido número de sacerdotes y seminaristas de la zona.

A fines de junio 1967 se reunieron en Granada un grupo de unos treinta sacerdotes y religiosos de la zona de Andalucía, preocupados por la evangelización del mundo del trabajo. Varios de ellos eran de los que ya se habían ido reuniendo en estos últimos años. El título de la reunión era: "servicio de los sacerdotes al mundo del trabajo". Asistieron un grupo de militantes obreros cristianos con el fin de ayudar a los sacerdotes y religiosos a descubrir los problemas del mundo obrero andaluz y a realizar su compromiso sacerdotal en servicio de la clase obrera. Toda la reunión estuvo enfocada hacia el compromiso personal y colectivo en las condiciones de vida, en las conciencias y en la acción obrera, bajo el marco de un estudio sobre la situación del mundo obrero andaluz como efecto de la situación económica, sindical y política, y sobre las relaciones de la iglesia con ese mundo obrero andaluz.

En la zona de Sevilla hay que señalar la creación de una statio obrera en uno de los barrios de la capital, con dos jesuitas sacerdotes que trabajan en fábrica y a los que se espera que en breve se una algún sacerdote del clero secular de la archidiócesis. En Granada, también en la capital, en uno de sus suburbios, se instala un grupo familiar de militantes cristianos con el propósito de encarnarse íntegramente en el mundo de los más pobres y servirles apostólicamente.

Para el período 1968-1979 hemos de recurrir al trabajo, ya citado varias veces, de Jesús Giménez: la misión obrera de la compañía de Jesús en españa (1963-1984)

En 1968, según catálogo, hay tres padres en Sevilla (en el barrio Cerro del Aguila) formando un equipo de Misión Obrera. Dos de ellos trabajan manualmente. Manuel Bermudo es uno de los tres, el que "no trabaja manualmente".

En el catálogo de 1969 aparecen más grupos. Además del Cerro del Aguila (tres sacerdotes y un escolar, Pedro Castón), el grupo de Huelva en la Barriada del Carmen (tres sacerdotes y un escolar, Horacio Lara) y en Granada, inmersos en el mundo gitano, se citan a Adolfo Chércoles y Pedro Closa.

El aumento del año 70 se debe a la masiva incorporación de escolares: en Granada hay un equipo en La Encina, con más precisión en la barriada de La Virgencica (3 sacerdotes y 2 escolares que estudian teología). Otro en Zaidín, dividido en dos pisos, Bailén y Torremocha (3 sacerdotes y 8 escolares que estudian teología). Más el equipo de Sevilla (un sacerdote y 2 escolares) y el de Huelva (3 sacerdotes).

Ver listado

* * *

Aunque no toca para nada el tema de la "visita a Franco", me parece interesante dar a conocer el siguiente escrito del P. Manuel Bermudo de la Rosa (nacido el 19 de marzo de 1921 ingresa en la Compañía de Jesús el 14 de septiembre de 1936) que encontré, casi casualmente, en el Archivo de la Provincia Bética en Granada. Desconozco a quién iba dirigido ni si lo hizo a título personal o como Presidente de la Comisión Nacional de Apostolado Obrero. No puedo asegurar que el documento esté completo. Lleva, añadida a mano, la fecha del 10 de febrero de 1970.

Me permito sugerir que sería muy interesante hacer un estudio, cuyo título podría ser "Del Apostolado Social a la Misión Obrera", a través de los escritos y correspondencia de Bermudo, Uriarte y Torres Gasset, sin pretender excluir a los otros miembros de la Comisión Nacional de Apostolado Obrero, que muy posiblemente serían los responsables del Secretariado Social de cada una de las Provincias

EL APOSTOLADO OBRERO Y LA VISITA DEL P. GENERAL

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IMPORTANCIA

  1. La Compañía ha optado por el mundo obrero e intelectual en sus preferencias apostólicas. No puede callar este tema el P. General
  2. La Compañía española ha abierto brecha en la pastoral obrera española con fórmulas de vanguardia de encarnación y profetismo (sacerdotes obreros, misión obrera, palabra, acción comprometida de militantes formados en Vanguardia Obrera y que pesan en el movimiento obrero). Una empresa pastoral compleja que hay que proseguir, valorizándola y encauzándola.
  3. Por exageraciones, confusiones teológicas y pastorales, traspase de nuestra vocación sacerdotal a actividades temporalistas laicales, traiciones del subconsciente, etc., la Compañía ha perdido energías y muchas vocaciones en la misión obrera. El P. Arrupe tiene que ser muy lúcido para que al encauzar no desanime o de argumentos a los que no entienden la necesidad de esta pastoral de encarnación y la generosidad de sus hombres.
  4. Es impresionante el eco que tienen las palabras del P. Arrupe entre el clero joven y los jóvenes de otras congregaciones religiosas. He oído decir frecuentemente que influyen en sus Superiores. También que nuestras opciones y experiencias son seguidas con interés por todos y las acogen, si resultan. Aunque también hay mucha desconfianza.
  5. La misión obrera ha salvado y puede salvar en estos momentos muchas vocaciones porque obliga a opciones sacrificadas que justifican la vida religiosa en época de desconcierto como la actual.

Expongo brevemente los puntos principales de esta dialéctica de aliento y reajuste.

LÍNEAS DE FUERZA

Sociológicas

  1. Existe el mundo obrero, el de los pobres, aun en España 1970 con su nivel de vida. Un alma popular, unas formas culturales propias, unos valores distintos. Muchos jesuitas, hombres de despacho o de residencias y colegios no se han acercado a la vida. Cuando no se conoce el mundo a evangelizar no se entiende al que vive en él. Muchas disensiones pastorales nacen de distinta perspectiva sociológica.
  2. Sigue siendo verdad lo de Suhard: "Hay un muro que separa a la masa de la Iglesia. Este muro hay que abatirlo cueste lo que cueste". No se advierte que las causas del muro no son personales, sino grupales. No se trata de convertir uno a uno, sino de hacer nacer la Iglesia dentro de este mundo, no ajena a sus valores y aspiraciones.

Pastorales

  1. Toda la pastoral misionera del Decreto del Vaticano se debe aplicar al apostolado obrero que es de hecho una misión. "La actividad misionera está íntimamente ligada con la naturaleza humana y sus aspiraciones" (Decr. 8)
  2. Animar a los jesuitas, que siendo hombres de Dios y sacerdotes celosos de la palabra y, cuando es preciso, del sacramento aparecen ante los obreros como uno de los suyos. Esto pretende el misionero japonés.
  3. Reconocimiento del testimonio preevangelizador de tantos jesuitas que pasaron o pasan horas duras en el trabajo manual de peones, con una pobreza auténtica que quizás nunca vivieron así en su formación y en equipos comunitarios de fe y de participación de bienes, incrustados en el pueblo.
  4. Reconocimiento del testimonio preevangelizador de tantos militantes formados por la Compañía que por primera vez en la historia del movimiento obrero español no han sido tachados de "amarillos", son aceptados y trabajan codo a codo con todos los que luchan por un mundo mejor (derechos obreros, cambio de estructuras más comunitarias y libres).
  5. Quizás pasó la época de los movimientos apostólicos concebidos como organizaciones y estructuras. Animo a convertirlos en comunidades cristianas de obreros, llenas de fe, encarnación y compromiso con la vida.
  6. La vida religiosa está especialmente capacitada para vivir socialmente esos valores tan estimados por los pobres: la comunidad, la pobreza...
  7. Animo a reclutar vocaciones entre los obreros, a los que puede dárseles una formación más acomodada a su mundo y cultura (el mismo problema enunciado antes de las misiones: se busca la acomodación cultural en la formación). No está reñida con la Compañía una formación de más encarnación, pobreza, estudios especiales, etc. para candidatos a la misión obrera.
  8. Valor actual de las muchas Escuelas Profesionales en la formación colectiva del mundo obrero y no en el desclasamiento individual de sus alumnos en búsqueda de escapismo de su mundo, de olvido de los pobres. Ante las pocas vocaciones convendría destacar las posibilidades de integrar a seglares en Escuelas y Colegios dándoles aún el poder si estuvieran preparados y garantizaran continuidad en la empresa apostólica.

LÍNEAS DE CONTENCIÓN

Para la Misión obrera

  1. La iglesia es solo una. No podemos crear una Iglesia obrera junto a una Iglesia burguesa. Este tema necesita ser tratado con mucho tino, porque la Iglesia de algún modo debe ser siempre la Iglesia de los pobres y en cierto modo no hay paridad en la comparación a no ser que se haga un "ghetto" de esas comunidades cristianas obreras.
  2. No se pueden hacer dos Compañías distintas. La solución viene dada cuando los que trabajan con pobres son sencillos, abiertos, comprensivos y buscan la unidad y los que trabajan con ricos enseñan un evangelio íntegro y se liberan del compromiso humano con el poder y la riqueza.
  3. El trabajo manual y la situación obrera no es un campo de experiencias, de turismo o de búsqueda de soluciones a problemas personales. Es un envío apostólico de la Compañía, "una misión" en sentido ignaciano. Purificar modos de selección.
  4. En razón de la eficacia que ni los jesuitas ni nuestros militantes olviden el respeto a la libertad, a la dignidad personal, a la honradez. Ojo al oportunismo de tantos revolucionarios.
  5. Nuestra vocación es clerical y aunque esté confuso todo el papel del sacerdote, siempre habrá una preponderancia en él de lo ministerial y en el laico del compromiso humano. Fácilmente nos deslumbramos y pasamos al campo seglar o hacemos liderismo temporal abandonando la evangelización.
  6. Que nada se haga a espalda de los superiores.
  7. Que nuestros militantes no se descristianicen en sus tareas temporales o cojan de las doctrinas sociales no sólo los aspectos socio-económicos valables sino las filosofías ateas, propias del tiempo en que nacieron los sistemas sociales.

Para el resto de la Compañía

  1. Estéril la acción de la misión obrera si toda la Compañía no se coloca de algún modo en estado de misión: pobreza real en bienes, vida, edificios, independencia del mundo del poder y las finanzas, compromiso profético, etc.
  2. Dar pasos eficaces para quitar la fama de nuestra riqueza, de nuestro clasismo en colegios, etc.





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la vanguardia española, 17 de mayo de 1970
Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
3 julio 2008
Actualizado: noviembre 2008
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Experiencias de verano...

Al terminar primero de Filosofía, Curro, Vicente y yo decidimos pasar el verano (1966) trabajando allá donde fuera posible. Y fuimos a Sevilla junto a Rafa C. (estudiando económicas en Deusto), Julio A. y Pío F. que terminaban filosofía aquel año. Fuimos autorizados muy a regañadientes por José Antonio de Sobrino y Merelo, amigo personal de Fraga Iribarne, capellán de las tropas americanas con base en España y a la sazón Provincial de la Bética. ¡Así éramos entonces! Para él, como para otros muchos, éramos sospechosos y fuimos consentidos pero no queridos, hasta el anecdótico extremo de citarnos urgentemente, en pleno verano y de improviso, para recordarnos el voto de pobreza y cuestionarnos personalmente sobre cómo administrábamos el mísero salario de peón con que sobrevivíamos.

En el verano de 1967 volvimos al tajo, la mayoría en Sevilla, e inauguramos el piso del Cerro del Águila. Julio, Pío y Rafa Canales desistieron pero se sumaron Eduardo Chinarro, Puñales, Pope Godoy y creo que Molina. Bermudo, consiliario entonces de Vanguardia Obrera en Sevilla, fue nombrado por el Provincial responsable de fiscalizarnos a toda la panda. José Antonio G. y Paco L., estudiantes de Teología, trabajaban en la construcción en Granada y residían en La Virgencica. Los dos se involucraron muy activamente en HOAC. Los de Sevilla participamos, en tanto en cuanto nos lo permitía nuestra intermitente presencia, en el movimiento obrero laico, esencialmente en las incipientes Comisiones Obreras. Tras mi "veraneo" en La Andaluza de Cementos, cuarenta grados a la sombra, me incorporé a [la Escuela Profesional de] la SAFA de Andújar a "conocer a los obreros de pequeños" como dijo Sobrino y Merelo a Curro Collantes cuando lo destinó a Gijón.

Finalizado el curso, de nuevo me incorporé al tajo, cavando viñas en La Palma del Condado (Huelva), en compañía de Rafa Yuste. Creo recordar que ese mismo verano iniciaron su andadura Bosco, Antonio P., Luis G. R. de Q., Pedro Castón, C. C.… Sin duda olvido a otros muchos pues en realidad empezábamos a ser un grupo muy numeroso.

Finalizado nuestro primer curso de Teología optamos por pasar el verano trabajando en Suiza para conocer in situ la emigración, imprescindible para profundizar en la realidad social andaluza. Al regresar de Ginebra y con los ahorros de cuantos habíamos trabajado aquel verano, optamos por alquilar otro piso en El Zaidín, mil quinientas pesetas mensuales, y dejamos [de vivir en La] Cartuja.

Juan Jose Hirschfeld Cobian
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