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flavius josephus
Jerusalem 38 - Roma 100
JOAN, EL BAPTISTA

segons el testimoni de Flavi Josep



Entre [claudàtors] afegits explicatius del traductor

Mi familia no sólo era de raza sacerdotal, sino que era la primera de las veinticuatro clases. Soy, además, por mi madre, de estirpe real y sus antepasados fueron durante un período muy largo sumos sacerdotes y reyes... Nací de Matías, durante el primer año del reinado de Caius Cesar [Calígula, año 37/38].
Mis grandes progresos en los estudios me granjearon una fama de memoria y de inteligencia superiores. Todavía de catorce años todos me felicitaban por mi amor al estudio, y continuamente los sacerdotes y los notables de la ciudad venían a verme para aprender de mí algún que otro punto especial de nuestras leyes.
A los dieciséis años, quise tener experiencia de las diversas sectas de nuestro pueblo (fariseos, saduceos, esenios). Y, habiendo oído hablar de un tal Bannus que vivía en el desierto, contentándose para vestir con lo que le proporcionaban los árboles y para comer con lo que la tierra produce espontáneamente, usando de frecu8entes abluciones de día y de noche por amor a la pureza, me convertí en discípulo suyo.
Pasados tres años, volví a la ciudad y seguí los principios de la secta de los fariseos.
Siendo Félix procurador de la Judea, pasados los veintiséis años, tuve que ir a Roma para liberar a unos sacerdotes amigos míos, obteniendo este favor gracias a Popea, la esposa del emperador...

De su
Autobiografía

Pero algunos judíos creían que el ejército de Herodes fue destruido por Dios: realmente, en justo castigo de Dios [a Herodes] para vengar lo que él había hecho a Juan, llamado el Bautista.

Porque Herodes lo mató, aunque [Juan] era un hombre bueno y [simplemente] invitaba a los judíos a participar del bautismo, con tal de que estuviesen cultivando la virtud y practicando la justicia entre ellos y la piedad con respecto a Dios. Pues [sólo] así, en opinión de Juan, el bautismo [que él administraba] sería realmente aceptable [para Dios], es decir, si lo empleaban para obtener, no perdón por algunos pecados, sino más bien la purificación de sus cuerpos, dado que [se daba por supuesto que] sus almas ya habían sido purificadas por la justicia.

Y cuando los otros [esto es, los judíos corrientes] se reunieron [en torno a Juan], como su excitación llegaba al punto de la fiebre al escuchar [sus] palabras, Herodes empezó a temer que la gran capacidad de Juan para persuadir a la gente podría conducir a algún tipo de revuelta, ya que ellos parecían susceptibles de hacer cualquier cosa que él aconsejase. Por eso [Herodes] decidió eliminar a Juan adelantándose a atacar antes de que él encendiese una rebelión. Herodes consideró esto mejor que esperar a que la situación cambiara y [luego] lamentarse [de su tardanza en reaccionar] cuando estuviera sumido en una crisis.

Y así, a causa del recelo de Herodes, Juan fue llevado en cadenas a Maqueronte, la fortaleza de montaña antes mencionada; allí se le dio muerte.

Pero los judíos opinaban que el ejército fue destruido para vengar a Juan, en el deseo de Dios de castigar a Herodes

Les antiguitats judaiques
L. 18, cap. 5.2
$116-119
Segons la traducció de
John P. Meier

Doble click per anar al site original: www.nd.edu/~theo/faculty/meier.html

Altres comentaris de John P. Meier

Comentaris extrets de:
John P. Meier
Un judío marginal
Editorial Verbo Divino

Gràcies per la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
15 gener 2006
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