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¿UNA EUCARISTÍA SACRIFICIAL?
Publicada en l'ARA (6 febrer 2018)

Amigo Esteban,
si no tienes una teología sacrificial
¿por qué nos haces una eucaristía "sacrificial"?

Preguntad al Sr. Google por Esteban Velázquez

Mi buen amigo y compañero Esteban:

Ya sabes que, después de nuestra reunión en Quinta Julieta (Zaragoza), me fui, como en otros años, a uno de nuestros lugares míticos, aquellos que descansan en las laderas de los Picos de Urbión y que contemplan los primeros pasos del Duero.

Este año encontré mucha nieve, tanta que no pude -ni lo intenté- llegar a la Laguna Negra, aquella en que "no duerme bajo la tierra el que la tierra labró". Pero pude andar por carreteras nevadas, rodeado de blancura por los cuatro costados, y reseguir algunos primeros tramos del Duero que todavía no había recorrido.

Andando, andando sobre tierra blanca, pensé que, aprovechando mis innegables cualidades en el estilo epistolar (en el cual -al decir de Manuel Fraijó, amigo de nuestro común amigo Rafa- me muestro "como un auténtico maestro") podría escribirte una carta, como continuación de un diálogo iniciado ya de alguna manera en Quinta Julieta.

Allí nos expusiste el proyecto de CENTRO PERSONA Y JUSTICIA, un Centro de Espiritualidades y Acción Social para la Paz, la Justicia y el Cuidado de la Vida, que estaría situado en Jerez del Marquesado (Granada).

El que quiera conocer este proyecto...
El que quiera saber más...

Seguid mi consejo de siempre: dejad los "links" para una segunda lectura.

Te extrañaste que manifestara, sin que nadie me lo pidiera, mi no-colaboración económica al proyecto, temiendo que fuera consecuencia de serias dudas sobre el "fondo" del proyecto. Te tranquilicé: el proyecto me parecía bien, como me parecen bien otros tantos proyectos más o menos parecidos, como puede ser el que mantiene desde hace ya unos cuantos años, en Barcelona, nuestro compañero Marià Corbí, el Centre d'Estudis de Tradicions Religioses (de él ya le hablaba a Rafa en una carta de 1987). No sólo los encuentro bien, sino que los considero necesarios...

Mi no-colaboración económica sólo tenía una razón: que no soy ningún "mecenas" y el posible superávit de mi pensión de "pobre mileurista" (una expresión que cuando me jubilé en 2005 era verdadera, pero que hoy ha perdido su "verdad") tiene ya, desde hace años, un destino: el de una escuela de Haití, en donde también intentan a su manera fomentar los valores de "persona", "justicia", "acción social", "paz", "cuidado de la Vida" y quizás alguno más, como el de la "higiene", tan necesaria en el mundo en que vivimos...

Aceptaste (ciertamente como un "primus inter pares") presidir la eucaristía. Nos invitaste a pedir a Dios, Padre todopoderoso, que "aceptara este sacrificio, mío y vuestro", y algunos de nosotros (yo, no) te respondieron: "El Señor reciba de tus manos este sacrificio para...". Más tarde, después de pedir que el Padre "aceptara esta ofrenda para que sea Cuerpo y Sangre de tu Hijo", siguiendo quizás viejas rutinas, utilizaste expresiones con significado antropofágico, tales como "Tomad y comed mi cuerpo entregado por vosotros" y "Tomad y bebed mi sangre que será derramada por vosotros". Al acabar la eucaristía nos diste (como un "primus inter pares") la bendición de Dios, comprendido trinitariamente como "Padre, Hijo y Espíritu Santo".

Acabada la eucaristía te pregunté, en diálogo privado, si tu teología era "sacrificial" y me respondiste que no. Te pregunté también si tu teología era "trinitaria" y me respondiste que sí.

Andando, andando sobre tierra blanca, me iba preguntando cómo era posible que una persona adulta y suficientemente inteligente (esa es la fama que tienen los jesuitas) que negaba tener una teología "sacrificial" invitara a sus compañeros a participar en rituales "sacrificiales". También me preguntaba si mi amigo Esteban, en alguno de estos diálogos o reuniones del CENTRO PERSONA Y JUSTICIA, centro de espiritualidades, sería capaz de explicar su espiritualidad en estos esquemas sacrificiales y antropofágicos.

Si no se atrevía a hacerlo delante del supuesto público del CENTRO PERSONA Y JUSTICIA, ¿cómo se atrevía a hacerlo delante de sus compañeros, todos ellos personas adultas y suficientemente inteligentes? ¿Actuaría como "hombre malvado que" -al decir de Celso- "abusaba de la idiotez de los crédulos"? O, para seguir utilizando vocabulario de Celso transmitido por Orígenes, ¿no nos consideraba "instruidos" ni formando parte de los "moderados, equilibrados e inteligentes", sino "vulgares y rústicos"? ¿Éramos gente dispuesta siempre a ser engañada? ¿Era una eucaristía para necios, plebeyos y estúpidos? ¿Para esclavos, mujerzuelas y chiquillos?

No te me enfades ahora, pero viene "al dedillo" este párrafo de Juan Manuel Mauri:

Durante un año, ¡cuántos encuentros, congresos, cursos y seminarios habrá que, curiosamente, primero traten sobre Jesús de Nazaret conforme al lenguaje y los conocimientos actuales y luego, en su clausura, incluyan la celebración de la eucaristía al modo convencional, donde aparece la entrega "por nuestros pecados" y se nombra "este sacrificio, mío y vuestro"! (pág. 184)

A este párrafo le di todo mi apoyo (Y muy bien puedes suponer que comparto tu "graciosa" crítica). ¿Cómo tu exposición del CENTRO PERSONA Y JUSTICIA podía acabar con un "este sacrificio mío y vuestro"?

No creo que lo conozcas: participó dos o tres años en nuestros Ejercicios de Lamiarrita, pero estos años no coincidirían con los tuyos. Casado (su mujer también venía), jubilado, se dedicó a la lectura teológica y también se animó a escribir. "Cuadernos de la Diáspora" le publicó algún artículo ("Religión católica" o "cristianismo". En busca de una comprensión e interpretación actuales del misterio de Jesús de Nazaret) (nº 23, mayo-noviembre 2011, pp. 173-189), que me dio ocasión para tres escritos publicados en mi web:

Recuerda: no todos los "links" te han de interesar.

Tu propia confesión de no tener una teología sacrificial me permite continuar esta carta. Si tu teología no es sacrificial ¿cómo es que tu oración litúrgica se expresa en términos sacrificiales? Esta clara incoherencia en quien en otros aspectos de su vivir ha querido mantener coherencia, ¿es pura indolencia? ¿Es miedo, en quien pocos miedos ha tenido en su vivir, a cambiar expresiones consideradas sagradas? ¿O no has encontrado, en tus ya largos años de "oficio", unas cuantas horas para "revisar" un texto que debería ser asumido de manera personalizada por la comunidad (y no sólo por quien la presida) reunida en "acción de gracias"?

Concedamos que, por la razón que sea, no has hecho esta revisión, esta "digestión - proceso por el cual algo externo se convierte en algo propio- personal" de un texto sagrado, pero puedo estar seguro que habrás tenido ocasión de encontrarte, participando en otras eucaristías, con plegarias eucarísticas expresadas en esquemas más afines a teologías no-sacrificiales. ¿Por qué no te has apropiado alguna de éstas? Apropiación que no te hubiera evitado completar la "digestión personal"...

El verano pasado (el del 2017), en Lamiarrita, tuviste una de estas oportunidades: una plegaria sin expresiones sacrificiales, sin insinuar "milagritos" de convertir el pan y el vino de nuestro vivir ordinario en "Cuerpo y Sangre de tu Hijo", sin invitaciones antropofágicas (palabra que el diccionario relaciona con "pueblos primitivos" y con "salvajes") a "comer carne" y "beber sangre" humana, sin entregar un cuerpo humano ni derramar sangre humana para apaciguar a un dios ofendido...

Si quieres recuperar esta oportunidad...
Una pregària eucarística: el meu canon

Y si hubieras venido el verano del 2016 otra oportunidad se te hubiera presentado:

En esta "eucaristía" de esta tarde no haremos ningún "milagrito": el pan seguirá siendo pan, el vino seguirá siendo vino.

En esta "eucaristía" de esta tarde no haremos ningún ritual de antropofagia, ningún acto de canibalismo: no comeremos la carne de ninguna persona, no beberemos la sangre de ningún ser humano.

En esta "eucaristía" de esta tarde no nos solidarizaremos con ninguna justicia divina que exija un cuerpo humano destrozado.

En esta "eucaristía" de esta tarde no ofreceremos ni una sola gota de sangre humana a un Dios sediento de ella.

En esta "eucaristía" de esta tarde daremos gracias a Dios por la vida de un hombre, de uno de sus "siervos", por su vida, sin sentirnos obligados a recordar ni su muerte ni su resurrección.

Y el texto litúrgico no era ninguna "modernidad": lo utilizaba ya uno de los primeros grupos de discípulos de Jesús, tal como nos lo ha transmitido la Doctrina de los Doce Apóstoles.

Si quieres hacerte presente
en Lamiarrita 2016...

Bueno, quizás ya no tengo mucho más qué decir sobre esta incoherencia entre una "teología no-sacrificial" y una eucaristía celebrada en moldes sacrificiales. Pero no te preocupes mucho: todos tenemos nuestras incoherencias...

Un sacramento "arcaico"
Un texto de Eugen Drewermann

*     *     *

Sobre el segundo tema, el "trinitario", tampoco tengo mucho qué decir: te confesaste "trinitario" y por tanto encuentro coherente tus formulaciones (prescindiendo ahora si eran consecuencia de la rutina) trinitarias durante la celebración litúrgica.

Posiblemente en el "centro de espiritualidades" tus posibles formulaciones trinitarias encontrarían fácil compañía: varias son las "espiritualidades" que dependen (o han dependido) de una comprensión trinitaria de la divinidad. Ya nos lo advirtió Raimon Panikkar en el V Congreso de Teología, celebrado en Madrid en septiembre de 1985.

La visión trinitaria de la Realidad es poco menos que una invariante cultural. Se encuentra prácticamente en todas las tradiciones de la humanidad. Ha sido una cierta concepción elitista y autosuficiente de la trinidad cristiana la que ha propagado la idea del monopolio cristiano de la Trinidad.

Raimon Panikkar
Dios en las religiones

La trinidad cristiana es "Padre, Hijo y Espíritu Santo", pero otras pueden ser "Amón, Mot, Khons" o "Osiris, Isis, Horus" en la multimilenaria cultura egipcia, como nos lo recordaba Eugen Drewermann:

En concreto, el dogma de la Trinidad profesado por el cristianismo, si se compara con ciertos paralelos en la historia de las religiones, se puede interpretar indiscutiblemente como una variante -transformada, eso sí, en un sentido patriarcal- de la tríada familiar arquetípica: padre, madre e hijo. Por ejemplo, en la teología tebana del Antiguo Egipto se reconocía la tríada de divinidades Amón, Mot y Khons, y los vínculos familiares entre Osiris, Isis y Horus constituían el trasfondo teológico de la sucesión dinástica de los faraones.

Puedes ver:
La Trinidad cristiana ¿misterio o ignorancia?

Y también:
La Trinidad cristiana ¿misterio o ignorancia?
¿O una simple doctrina?

Y haciéndonos dirigir nuestra mirada a otra también multimilenaria civilización

También hay otras religiones, como el hinduismo, que tienen su Hombre-Dios; de hecho, los hindúes creen que Visnú, segunda persona de una divinidad trinitaria, la Trimurti, se encarnó en el Hombre-Dios Krisna.

Eugen Drewermann
Clérigos. Psicograma de un ideal

Puedes ver:
La verdad de los mitos

No hay, pues, ningún problema con tu teología trinitaria. De todas formas yo no dejaría de preguntarme...

conociendo los denostados esfuerzos de los teólogos de la escuela de Alejandría -en dura pugna con los antioquenos- que lograron en aquellos concilios de los siglos IV y V -convocados por los emperadores y pagados con el erario público- "colarnos" en nuestra confesión de fe el misterio trinitario, no un "misterio divino" -como nos advierte John Hick- sino un "misterio" creado por unos hombres reunidos en asamblea.

Puedes ver la tesis 5:
La metáfora del Dios encarnado

...si esta teología trinitaria no es una herencia recibida y aceptada de la teología faraónica, ya que no somos ni los únicos ni los primeros en creer en el misterio de la encarnación de Dios.

Para comprender el contenido crucial de la confesión cristiana debemos volvernos hacia Egipto.

La afirmación "Jesucristo es el hijo de Dios, verdadero hombre y verdadero Dios" no puede tener su origen en ningún texto del judaismo. Los títulos de rey mesiánico, de hijo de David, de servidor de Dios..., evocan ciertamente una "filiación divina", pero muy suavizada si la comparamos a las imágenes que describen a los reyes divinos del Antiguo Oriente.

El verdadero lugar del nacimiento de esta manera de pensar es el pueblo de los antiguos egipcios, el cual, por primera vez en la historia de las grandes culturas, ha creído en la filiación divina de un hombre.

Si ha existido, en la historia de las religiones, una prefiguración de la doctrina cristiana, ésta sólo ha podido desarrollarse, paralelamente al monoteísmo sin imágenes de Israel, en la cultura varias veces milenaria de las aguas del Nilo, tan rica en imágenes. Entre los coptos de Egipto, y no en Palestina, fue donde el cristianismo fue recibido sin resistencias, como quien responde a una espera profunda; entre todos los países del antiguo mundo, solo la Iglesia de Egipto -exceptuados algunos grupos aislados- sobrevivió a mil años de dominación islámica; y los grandes dogmas decisivos de los primeros siglos de la Iglesia sobre la naturaleza del hijo de Dios y sobre el lugar de la madre de Dios los debemos precisamente a la influencia de Alejandría y de los grandes Padres de la Iglesia egipcios, como Atanasio y Cirilo, y al monaquismo egipcio.

Eugen Drewermann
De la naissance des dieux
à la naissance du Crist

El tema de las "herencias" te puede llenar el centro de espiritualidades varios fines de semana... Pero dejemos ya la cosa aquí.

Ya te dije que entrarías a formar parte del privilegiado club de destinatarios de mis cartas. Entre ellos nuestro querido y discutido Peter Hans Kolvenbach, cuyo intercambio epistolar no sé si lo empecé yo o lo empezó él (ya sé que tú mantuviste conversaciones cara a cara con él), nuestro común amigo Rafa Yuste, carta que acarreó todo un conjunto de respuestas y contra-respuestas, Xavier Melloni, José Luis Sicre, Pope Godoy, Andrés Torres Queiruga, Gonzalo Haya, Victor Codina, Manuel Fraijó (a través de Rafa)... Y para que este club no lleve la etiqueta del exclusivo "only men", también puedo citar a Pepa Torres y Dolores Aleixandre, aunque el "diálogo" con ellas no adoptó el estilo epistolar. ¡Ay, ay!, ¡qué viejo ya soy! Ya me olvidaba de Pedro Arrupe, a quien escribí cuando me jubilé en 2005 y de quien no recibí respuesta. Ya hubiese podido pensar que allí donde él pudiera estar el cartero no llamaba dos veces...

Habría gente que pagaría para estar en este grupo, pero, supuesta nuestra amistad, no te cobraré nada.

Con el cariño acumulado durante tantos años

Miquel

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