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Efeso: de la diosa Artemis a una "madre de Dios"

Extractado de Alfredo Fierro

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de Alfredo Fierro

Como ya he dicho otras veces, la presentación por mi parte del texto de un autor no significa mi adhesión, sino, simplemente, es una invitación a su lectura y reflexión.

En su mitificación y endiosamiento hasta equipararse a Dios, Jesús no ha ascendido en solitario. Bien pronto se encuentra en compañía de su madre, solo un punto inferior a él. La mitificación cristiana máxima, afín a la del propio Cristo, muy por encima de mártires y santos, iba a hacerse con ella.

El empujón decisivo hasta una esfera tangente a la divina se la otorga a María el concilio de Éfeso, en 431, contra la doctrina de Nestorio, no un simple clérigo, como Arrio, sino patriarca de Constantinopla a la sazón. Este concilio constituye un episodio más del enfrentamiento entre esa sede y otro alto patriarcado, el de Alejandría, ocupado entonces por Cirilo, que capitaneó la causa de la madre divina y que se hizo con el control de la asamblea conciliar.

Se celebró esta en sesiones tormentosas, en medio de la rivalidad entre patriarcados, entre sus respectivas ciudades, y significó el triunfo de la sede de Alejandría sobre las de Constantinopla y de Antioquía.

La doctrina nestoriana era una variante de la arriana, aunque por la vía de referirse de manera directa no a Jesús, sino a su madre. Al poner énfasis en el lado humano de Cristo, llegaba a la consecuencia de ver en María a la madre solo del hombre y no de Dios. El concilio de Éfeso dedicó, pues, una docena de cánones a condenar de nuevo las posiciones arrianas, en el primero de ellos con anatema para quienes le negaran a María el carácter de theotókos: madre de Dios.

Mientras Nicea redondea el mito critológico, por otra parte, ya preexistente, con indudable base en Pablo y, todavía más, en Juan, el concilio de Éfeso, encima de apuntalarlo con renovados anatemas contra arrianos, crea el mito mariológico, este ya sin apoyos en el Nuevo Testamento. Lo crea desde la nada o casi, sin soporte bíblico, solo desde el fervor popular combinado, conviene no ignorarlo, con el culto en Éfeso de Artemisa o Diana, diosa de la ciudad (1). En Éfeso, además, se supone haber muerto o, más bien, haber sido asunta al cielo la madre de Jesús. Los efesinos, pues, ven en María la misma Diana de siempre, ahora en veste cristiana. María se apropia del fervor de los efesinos que la invocan como madre de Dios.

De nada sirvió la cautela y la advertencia de Nestorio a Cirilo: "No hagáis de la virgen María una diosa " (2). Pero se hizo; y de ella, además, el imaginario popular hizo algo más que del propio Cristo: puesto que una madre precede siempre al hijo, iba a resultar inevitable que María pasara por delante del mismísimo Jesús. En el lapso de algo más de cien años, de un concilio a otro, de Nicea a ÉFeso (3), desde el punto de vista conceptual, el monoteísmo sale, en consecuencia, no ya solo tocado, sino tergiversado y quebrado, con dos brechas muy anchas: la Trinidad divina, por un lado, la madre divina, por otro. A la cristología le siguen de cerca mariología y mariolatría.

verge_nen (10K)La obvia secuela plástica de la construcción mariológica es la proliferación de iconos de María junto a los de Cristo, nimbados ambos igualmente de gloria y poder divinos. María también lo puede todo: no por propia potestad, sí por su infalible intercesión antes su hijo Dios.

Todo esto se muestra desde las primeras muestras estrictamente iconográficas de la excelsa pareja: así en los medallones de Cristo y María en pinturas del monasterio copto de Santa Catalina, del siglo IV o V; y en la doble placa de marfil del siglo V conservada en el museo de Berlín, con Jesucristo de un lado y, de otro, con María y el niño.

Alfredo Fierro
Después de Cristo
Pág 153-154
Editorial Trotta

(1) La deessa de la reproducció i de la fecunditat, la "gran Mare", venerada arreu de l'Àsia. El seu temple era una de les meravelles de l'art antic. Avui no en resta res. La seva festa (abril-maig) atreia a Efès molts estrangers i pelegrins. (Nota del Nou Testament dels Monjos de Montserrat) Cf. Act 19, 23-41
(2) De la Segunda carta de Nestorio a Cirilo: "...de manera que la santa virgen es más exactamente llamado madre de Cristo que madre de Dios". (Nota del Redactor)
(3) Cronología de los concilios: Nicea, el Primero Ecuménico, en 325 (contra arianos); Constantinopla I, el Segundo Ecuménico, en 381 (contra los macedonios); Éfeso, el Tercero Ecuménico, en 431 (contra nestorianos); Calcedonia, el Cuarto Ecuménico, en 451 (contra monofisitas); Constantinopla II, el Quinto Ecuménico, en 553. (Nota del Redactor)

Apostilla 1

Los textos de los concilios cristológicos:
Nicea (325), Efeso (431), Calcedonia (451), Constantinopla II (553)

Apostilla 2

De los Catecismos a los Concilios

El rompecabezas numérico trinitario (este "un, dos, tres") ya nos venía en las preguntas y respuestas del catecismo:

¿Cuáles son los principales misterios de la Religión Cristiana?

Los principales misterios de la Religión Cristiana son Unidad y Trinidad de Dios, Encarnación y Redención

¿Qué quiere decir "Unidad de Dios"?

"Unidad de Dios" quiere decir que hay un solo Dios.

¿Qué significa "Misterio de la Santísima Trinidad"?

"Misterio de la Santísima Trinidad" significa que en Dios hay tres Personas iguales, realmente distintas

¿Cuántas naturalezas hay en Jesucristo?

En Jesucristo hay dos naturalezas: una divina y otra humana

¿Cuántas personas hay en Jesucristo?

En Jesucristo hay una sola Persona, que es divina: la Persona del Hijo de Dios.

Roger Haight, que con su libro Jesus, symbol of God, ya nos ayudó en el tema de "El error del Dios encarnado", vuelve hoy a ser nuestro principal ayudante. Aprovecho la lectura del último capítulo (La Trinidad) del mismo libro.

El también hace referencia a este "problema matemático":

Aunque la historia de la doctrina haya estado obsesionada con el problema matemático de la tríada junto con la unidad, y que la obsesión siga hoy, en realidad la doctrina no tiene nada que ver con esta cuestión. Es a menudo muy difícil no verse arrastrado a pensar que la cuestión en juego en la doctrina trinitaria es conciliar el tres con el uno al afirmar que tres hacen un Dios, o que un Dios se diferencia en tres "personas" distintas.

Roger Haight (pág. 507)

Si nos pusiésemos a exigir explicaciones al "Catecismo", éste se defendería diciendo que la culpa no era suya, que los auténticos responsables de este "rompecabezas" (algunos lo llaman misterio) eran los primeros Concilios Ecuménicos, ya que en ellos encontraríamos este maravillos juego del "uno" (un Dios / e[na qeo.n), del "dos" (dos naturalezas / evn du,o fu,sesin) y del "tres" (en tres hipóstasis / evn trisi.n uvposta,sesin h;goun prosw,poij)

Si no ves el texto griego y lo quiere ver, clicka aquí

Y para complicar las cosas, a veces hablaban de "una naturaleza" (mi,an fu,sin), o de una persona (eivj e[n pro,swpon kai. mi,an uvpo,stasin).

El "Catecismo" nos diría que ya comprendía que, de la misma manera que no se pueden sumar peras con manzanas, lo de sumar la divinidad (qeo,thj) y la humanidad (avnqrwpo,thj) era un poco así...

Pero así estaba en los Concilios, aunque ya nos avisaban que era una cosa algo rara:

inexplicablemente e incomprensiblemente
avfra,stwj te kai. avperinoh,twj

Apostilla 3

Los Concilios se defienden a su vez...

Ahora bien, si pidiésemos responsabilidades a los "Concilios", estos -como niños en el patio de la escuela- dirían que la culpa tampoco no era de ellos y señalarían con el dedo a los auténticos responsables. Y añadirían que ellos, los "Concilios" no habían hecho otras cosa que querer explicar, para la gente de su tiempo y con las palabras de su tiempo, un hecho real. Que fuéramos a pedir cuentas de este "rompecabezas" a los auténticos responsables.

Y seguirían añadiendo:

¡Y qué manía que nos tenéis desde hace un cierto tiempo! ¿No os iría mejor que, en vez de criticarnos, os pusierais a hacer lo que nosotros hicimos? Nosotros encontramos un "consenso" para nuestro tiempo, utilizando los paradigmas culturales y las palabras de nuestro tiempo… La verdad es que fueron los emperadores los que nos exigieron este "consenso", pues pensaban que la unidad política del imperio necesitaba sustentarse sobre una unidad religiosa… Si este "consenso" nuestro -que tuvo una cierta utilidad en aquel tiempo a pesar de que comportaría muchas "muertes en la hoguera" durante unos cuantos siglos- ha durado demasiado tiempo… no es un problema nuestro… Poneos, pues, a la faena y buscad otro "consenso" para vuestro tiempo, pero quizás sería mejor dar de nuevo paso a la rica pluralidad de interpretaciones sobre Jesús que existió en los primeros años.

El emperador Constantino y el Concilio de Nicea
en .pdf       en .doc
(Extractado de la Vida de Constantino de Eusebio)
Comentario de Juan Luis Segundo

¿Quiénes son los auténticos responsables? ¿Cuál es este hecho que los "Concilios" querían explicar?

¿Quién fue aquel hombre o aquella mujer, que en una de aquellas comunidades entusiastas llenas de dones del Espíritu, hizo una plegaria al Señor Jesús el Mesías (ku,rioj VIhsou/j Cristo.j) olvidándose de "a gloria de Dios Padre" (eivj do,xan qeou/ patro,j)?

¿Cómo adorar a Jesús y no ser politeísta?

Para ampliar este tema:
La Trinidad cristiana
¿Misterio o ignorancia? ¿O una simple "doctrina"?

Apostilla 4

Dos tesis de John Hick (de las catorce con las que yo resumía su libro the metaphor of god incarnate)

La cuarta tesis decía:

El lenguaje de la filiación divina poseía un uso difundido en el mundo antiguo: el concepto de divinidad era definido de manera mucho menos clara que ahora, y las condiciones para su uso eran marcadas por exigencias mucho menores.

Puede presumirse con seguridad, que si el medio en el cual la teología cristiana se desarrolló hubiese sido hebraico y no griego, ella no habría producido una doctrina de la encarnación tal como ésta es tradicionalmente comprendida.

La novena tesis decía:

Cuestionar la idea de Jesús como encarnación literal de Dios implica también cuestionar la idea de Dios como la de literalmente tres personas en una (la doctrina de la Trinidad se deriva de la doctrina de la encarnación).

Si Jesús fue Dios en la tierra, también tiene que haber sido Dios en el cielo, de manera que la teología cristiana requería por lo menos en este sentido una doble divinidad. Cuando el Espíritu Santo, no diferenciado en un principio del espíritu de Jesús, fue añadido como una hypostasis distinta, la doble divinidad se convirtió en trinidad.

Podéis recordar:
Las catorce tesis de John Hick

Y tenéis a vuestra disposición mi
Catequesis sobre el error del dios encarnado