Gállego


Probablemente, de todo el románico que
se construyó en el Reino de Aragón, el más peculiar y extraño es el que encontramos en
las pequeñas iglesias construidas en la orilla izquierda del rio Gállego.
Fueron consideradas, durante bastante tiempo,
como exponentes únicos de un primitivo arte mozárabe, y se creyeron construidas en el
siglo X. Estudios posteriores las han fechado en la segunda mitad del siglo XI
y las han calificado de románicas.
También fueron denominadas iglesias del Serrablo,
denominación inexacta, pues no forman parte de la próxima y despoblada comarca por la que
discurre el rio Guarga.
Todas estas iglesias se inspiran en un modelo común:
Lárrede y tienen unas carectirísticas similares, en las que la tradición autóctona mozárabe
se une a las aportaciones foráneas resistiéndose a cederles el protagonismo. Hay una sorprendente
sobriedad decorativa, que emplea alfices, arcos de herradura ilusiorios, toscas columnas
sobre pilastras y el sencillo friso de semicilindros verticales con el que se decoran
los ábsides.
Los arcos de herradura, los alfices,
la tosca sobriedad de estas construcciones, tienen el extraño sabor de una distancia no solo temporal, también cultural,
que el silencio de la Historia no nos deja sino atisbar...