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”Y el mar allí enfrente, lejano, dejando apenas restos de espuma en mis pies al subir de su marea...”. Juan Rulfo. MARINERITO Díme, marinerito, ¿a dónde vas?, preguntó
la gaviota, curiosa. Navego de la mano de la
brisa amiga y, sonriendo, saludo a las olas que salen a
mi encuentro… ¿Y tú, gaviota viajera, acaso no haces lo
mismo, por
qué lo preguntas…? Desde la bahía, sòlo se veía un niño chapotear en el agua. La mañana estaba tranquila, y las
gaviotas retozaban en la playa. Desde la bahía… se veía sólo un niño que jugaba con
el agua. |