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EPISTOLA
(A Francisco Clemente
por su "Trilogía de silencios")
.
He bebido
en tus silencios
que me
abrasan la garganta,
y sus
ecos he sentido,
reverberos
que me ensanchan.
.
Fuiste un
día la mano cruel
que en
mí dejaba la brasa,
y en la
distancia del tiempo
encuentro
desnuda tu alma.
.
No
acabaré nunca el buscar
la luz
que como tú aclamas,
sea cual
sea el soporte
emana la
misma llama.
.
Recuerdo
el fuerte retronar
que a
veces afuera sacas.
y tengo
en tus silencios
otro espejo
de mi alma.
.
Me queman
negros rescoldos
hogueras
nunca apagadas,
heridas
de varias guerras
viejas
luchas hamletianas.
.
Defensora
de los pobres
hierro al
carbono tu espada,
Negra
testa, ardiente y fría
con la
tinta cultivada.
.
Hoy con plenitud
serena
maestro
que a alumno pasa,
y sin
miedo su alma enseña
tienes
sol en la mañana.
.
Mil veces
te doy las gracias,
cuando a
Sacramento cantas
mujer de
sangre y de fuego,
mujer del
amor armada.
.
Y nos
gritas tus silencios,
con sus
ecos nos reclamas.
Despiertas
a las estrellas
y a la
puta muerte espantas.
.
Solitario
pensamiento
que en
hondo silencio labras,
del
hombre unidimensional
muestras
sus esquinas altas.
.
Con tus
poemas de vida
con los
ecos de tu alma.
Quisiera llamarte
"amigo"
aunque el
tiempo nos separa.
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