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Surcos Llora la primavera en el horizonte, las copas de los árboles rasgan el cielo sangrándolo, mientras que entonan su amarga sinfonía de otoño, pulsando las cuerdas del viento. Violines de ramas contra ramas, timbales de truenos vecinales, clarinetes de ovejas espantadas, las primeras gotas templan el arpa, y un aullido lejano a la tuba emula. Una sinfonía que yo grabo en mi alma con surcos de amor y de angustia, surcos abiertos con la fuerza del fluorouracilo taladrando la carne, con la angustia de un corazón implosionado, ¡Que haya paz en la carne! ¡Vidrios holísticos!¡A mi! ¡Exiliad la maleza! ¡Parad la carne asesina de carne! !Mares y rios¡¡A ella! ¡Cubridla con vuestro manto y dadle la fuerza del viento! ¡Dadle la luz del sol, y la serenidad del agua! ¡A ella!¡A ella! |