| EL LABERINTO Te miro con el mar atribulado a mis espaldas desatando el camino que recorrían entre biombos de nube los emisarios sonámbulos del alba Ah Pordiosero de ansias Te busco con la máquina detenida de un reloj con el bastón que usó mi abuelo para marcarle el paso a las tinieblas Te sigo en la ruta que marca la sombra en el recuerdo sepultado de un espejo donde se esconden las culpas mojadas en alcohol con las alas arruinadas de una sonrisa Tropiezo con los cristales del humo que se asoma en todas partes Retengo en una cápsula el sabor amargo del naufragio el instante desesperado en que sin saber encender una lámpara abrías de nuevo la herida en el portal de un laberinto sin decir adiós |