Descanso Cansancio lento, perezoso, que bates mi alma a tus antojos, y tomas triunfales mis miserias, mis despojos. Y aun así me gusta llenarme de ti, de tus consuelos; acostado, vencido, atrapado entre tus dedos, resignado a lo ya perdido Al fin, la luz de mis ojos se apaga ya no siento tus tormentos. Eres dulce sueño que se aleja como divino tesoro, que la mar se lleva. |