LA SANGRE DERRAMADA
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        ¡Que no quiero verla!
      Dile a la luna que venga,
    que no quiero ver la sangre
   de Ignacio sobre la arena.
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     ¡Que no quiero verla!
        La luna de par en par,
      caballo de nubes quietas,
       y la plaza gris del sueño
    con sauces en las barreras(...)
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   No.
       Que no hay cáliz que la contenga,
   que no hay golondrinas que se la beban,
     no hay escarcha de luz que la enfríe,
    no hay canto ni diluvio de azucenas,
   no hay cristal que la cubra de plata.
   No.
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 ¡¡Yo no quiero verla!!
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