Recuerdos de Amaneceres

(para Ti, mujer divina)                      

 

Atravesando el dintel en un recuerdo, divisé en soslayos  una esperanza,

como un destino al quebrar  mi locura que puso en misterio mi acongojo;

esperaré que este amanecer será sombrío, o divinal tu amor a mi antojo,

para agradar el camino del recuerdo y dar  vida hasta incierta lontananza.

 

Más, sucedieron que en el tiempo, las manecillas disiparon remembranza

en el reloj cotidiano en su adviento, y añorando resurgir en simple hinojo,

unas voces mañaneras en cuitas confesaron, las realidades y un abrojo,

dejaronse también  en el discurrir del tiempo, para un amor en semejanza.

 

Ya tiñendo el alba sus cortinas,  en naranja de rayos y en manojo,

vistióse mi mañana en  inmensa incertidumbre, como en la balanza,

fruto de silencio que redimió un canto sutil, mirnando en andanza

al mismo tiempo mañanero, que  ligó esperar un momento paradojo.

 

Pido con ideal soñado, que dejes la puerta del corazón sin el cerrojo,

y que admiremos con ternura el fruto logrado en la enseñanza;

Pido además que todo el tiempo te abrigue en la confianza,

y que seas tu misma la fiel, do angeleza del recuerdo que Hoy acojo.