|
A UNA SANTA ROSA
Es la Rosa, flor de arquitectura
en púrpura línea y de
belleza,
pétalo sutil con su hermosura
solo con espinas, ceñiste la
cabeza.
Pasaste sin igual en la
cultura
de la Gloria Romana en
realeza,
a la Gruta dictada, fiel sepultura
que esperóse a Jesús de la
confesa.
Y, un viernes predecido en un
sudario,
el furtivo episodio la
bella Rosa
a los tres que fenecieron de
Calvario
tornóse: muermo -y- aroma de
acetosa;
y la santa Rosa
elevó en un perfume
el expirar un Redentor, que
le consume.
|