El Amor que existe alla escondido, y sus reminiscencias.

Los escritos convencionales sobre el amor se conllevan con realidades sobrenaturales, que se inclinan a rememorar las juventudes admitidas, es un bello parangón que se adhiere a la  memoria, fijandose en la pared del alma y se adentra, paso a paso el encadenado corazón a un mujer  hecha canción, y asi se vive, se siente y se revive a cada paso de un virtual encuentro, que es ese feliz momento en que se intercambian los vívidos deseos, donde se ambienta una ilusión que sigue su paso como a las espumas marinas, esas mismas que bañan las orillas repletas de gaviotas, donde anidan los malecones, con sus crios, brindando calor, dando alimento y con cada ola que viene, se asemeja en unos mismos instantes, un arrobo de calor, que da vida, y os lleva a mirar un cielo de esplendores, mientras que la piel se reviste del color del amor, con el perfume de olor a rosas encendidas, que baña todo deseo y se consume en un sueño de idilios, humedeciendo párpados de vespertino ensueño.   

Sigue en soslayos predecidos, en titilante ambiente, y la aurora tiñe en resolanas matutinas, el esplendor del cielo y su lontana mirada, naciendo con su candor, un nuevo dia de sol, encauzando desde el lecho de descanso nocturnal, para acaecer la madrugada, prodigando en el canto  de pajarillos mañaneros, y alborozando en canción perpleja, ese toque  divino- humano, desde.. la posada en un lecho ilusionado,mitad acobijado  con deseos, y mitad saciados del misterio amoroso, como si fuese el  epicentro envolvente de mil cupidos, en mil mariposillas transformados,  hasta... el éxtasis mantenido en la mente, como el aura prodigiosa de un amor de amante en dorado ambiente incrustada.    

Hasta más allá seguirá la sinalefa enternecida, que aflora cada noche  del plenilunar deseo, cuando las ráfagas de vientos en el cenit del  tiempo, marcan una etapa de prodigioso ambiente, y dejan la estela  de ternuras convencidas, de todo ese bello Amor, que se mantiene  por alli muy bien escondido.   

Con un corazón enarbolado en episodios del parangón bien recordado.