MAS ALLÁ DE LA BAHÍA

 

 Más allá de los buques que hondean en la bahía,

una sucursal de paraíso nos espera , sumergida.

 Ciudad de sueños. Pilares de granito enrojecido,

dulces medusas, abnegados peces luna, tiburones

procelosos con cara de abogado, peces araña,

bucólicos sueños en forma de tubos y esponjas.

  Tal vez algún antepasado la construyó, hace años,

y me la han otorgado, en un testamento dramático

e impredecible. Que dura herencia. Que pueda existir,

que no se deshaga en minutos de fantasía, que brille.

   Por que eso obliga. No hay felicidad sin constancia

previa de su existencia. Por eso bogamos. Más hay

que caminar dentro del agua, saber su textura.

Decir que el mar se descompone en oleadas y que pesa

como un metal inadmisible dentro del alma.

Más hondo. Más allá de los mamíferos y los celentéreos.

De la luna roja que pequeñísimos seres deletrean

al hundirse , acosados por los cetáceos felices.

 Tal así serían las huestes de mi imperio ideal.

Territorios atlánticos, feroz precisión pelágica.

Y afortunado quisiera medir la dimensión de los fondos.

Allí donde el antepasado quiere que deje mis huesos.

Paraíso donde las sangres se encuentran y los genes

se igualan con cortesía. No sé si morir ahogado

o comprobando con amor una dentadura de escualo.

Deformación profesional . En ambos casos feliz

dueño de un reino sincrético que se hace y deshace

a cada bocanada de mis pulmones que se llenan.

Denso y bucólico , burbujeo. Enfatizando .