¿Donde estás?

 

 La mano tendida en la oscuridad

solo halla vasos , pezones , trazas de telas.

Y una telaraña de humo y fuego

más allá de las columnas áureas.

Mi cuerpo se postra, entre ataúdes y guitarras.

Mis dientes brillan en la memoria

de los neones amados.

Los  fantasmas me besan, distantes

o sentidos. Buscaré un río.

donde desaguarme, hecho un concierto

de calambres y platos rotos.

No me buscaré más, donde te hayas buscado.

Ningún mejor cuchillo hay,

que tus labios cabalgando mis ojos.

Ningún mejor arma que la tuya negándome.

Solo desangrarse , pues,

y volver a reencarnarme,

esta vez , si,

radiante, puro , ígneo.