|
DIMELO DE PRONTO Dímelo de pronto, que me quieres, que prospera nuestra luz, que llamea ese fuego. Aunque lo haya oído
tanto, dormido, despierto, pero quiero oírlo, también escucha la orilla el mismo canto dulce y profundo, cada día.. Dímelo, cántalo,
con voz dulce de alondra, con simple susurro de
brasas que murmuran. Mi ave dulce, mujer
siempre esperada, gorrión mío tan bravo , tan apretado , tan dichoso de poder interpretar el reverso de mi fondo. Porque es así, que
nos oímos, nos pensamos, nos buscamos , analizando sonidos, diciendo cual es la mejor forma de tenernos. Nos esperamos en
cuerpo y alma. Como nubes afirmadas en realizar su destino, redondas de gloria, alzadas en música, interpretando corales sobre el mar, así vamos por los días, las manos apretadas , sonriéndonos, con la cara grande y lavada. Que lindos somos
cuando los días sonríen, hablamos y discutimos, pero es mejor, la piel nueva es distinta, más sabia y plena . Y el mundo no puede
con nosotros, aunque ansíe con matarnos, sustituir nuestras sombras por otras equivalentes, más planas, más necias y acabadas. Dime que no será
así, que pronto hemos de volver, a cada minuto, los labios rojos y los ojos claros, sin reproche, sin desgana, sin suspiros. Tanto tiempo que lo
llevo oyendo, y cada día más, pues preciso respirar cada vez mejor, saber las melodías que me aporta el aire que respiro, y las siento mejor si contigo cerca me alumbra otro sol más humano, más bueno |