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RENACER EN TI No puedo negarme a ti. Mi corazón es tuyo. Lo libertaste de sus cadenas Y abriste la puerta de la prisión en que se encontraba. En esa prisión fría y oscura llena de soledad. Muerto a un sentimiento. Caminando como misterio. Arrastrando las cadenas de un lamento. Iba como un moribundo que ya entrega sus fuerzas
a la muerte. Completamente inerte, esperando con
ansias que esta llegue. Para que la agonía de este amor vencido termine. Y que la locura febril de un recuerdo, quedara vaga en el tiempo y yo, pudiera ser libre. No puedo negarme a ti. Mi corazón es tuyo. Porque has llegado como la primavera, fresca y
lozana. Y hasta la rosa desnuda llena de espinas, le empiezan a brotar nuevos
capullos. ¡Los colores despiden alegrías! y las mariposas despiertan nuevos sentimientos; que a su vez van dejando nuevos
recuerdos. Así como el agua se vuelve cristalina y fluye de una
fuente de ternura, que se va derramando por
todo mi ser. Así tu también fluyes dentro de mi, y me has echo
reverdecer. Como negarme a ti. ¿Dime? si me traes sabores nuevos que se escapan de tu miel. Y olores de perfumes sublimes que jamás yo soñé ¿Como podré? Si me despiertas como un príncipe, que despertó a la bella durmiente.
Con un beso suave y cálido que posó en sus labios y acarició su frente. Y tú, mi príncipe. Posaste tus labios en mis labios y desde ese entonces, me despertaste a la vida y libertaste mi alma de su cruel agonía. No puedo negarme a tu amor Príncipe de los ojos bellos. ¿Dime tu? ¿Como podré? |