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A Chela Rachel
Canler; Me dirijo
especialmente a ti, Chela, por que antes de conocerte me encontraba inmerso
en una odisea angustiosa, sintiendo la avidez que sienten los infrahumanos de
la muerte. Me sentía como los padres de un recién nacido se sienten cuando ven que su retoño se
retuerce por inexplicables dolores, por anónimas ansiedades, que no dijeron
quienes eran por miedo a ser desconocidas. Pero si en esta vida tenemos que
encontrar ese complemento perfecto, ese pétalo crucial que nos falta, y cuya
ausencia nos mantiene encerrados en el horizonte de un suicidio psicológico,
se que lo encontré contigo. Si, contigo toda, contigo agua, azúcar y saturno
rosa. La amistad es uno
de los privilegios mas grandes que se nos concede a los hombres, un
privilegio que tengo la dicha de compartir ahora contigo. Esta amistad que se
desarrolla en un ambiente de jardines y música clásica, que huele a mármol y
me deja un sabor a ‘Chianti’ en la boca. Es a ti a quien dedico la siguiente,
lírica expresión de mi agradecimiento, que tu inspiras, mi mente reclama, mi corazón
grita y esta pluma consagra. Primavera |