Natalia

Si las leyes del mundo se alteraran,
y dejáramos salir la pasión de nuestras venas
y dejáramos vivir a los astros de la noche,
y quisiéramos caminar hacia la luz perfecta,
si la vida me hablara
y un deseo me concediera,
un poema perfecto le pediría (por extraño que parezca)
cuyas líneas me enervaran las neuronas
cuyas rimas del respiro me privaran
cuyas formas me embrujaran la mirada,
y el misterio de sus más íntimas metáforas,
en mi mente, indescifrable se quedara
y que al ocaso de un mal día
en segundos me aliviara
acariciando con los ojos tu sonrisa.