Ella

 

No puedo dormir .

Soy soplo de una roca

y el sueño no me toca

ni me ha de consumir.

 

La luna es la  nodriza

de pechos como el oro

que embiste igual que un toro

a la noche que conquista.

 

Es ella la razón

de esta sombra incierta

que de manera abierta

muerde mi corazón.

 

Es clara como el sauce,

delgada como el vino.

Su aroma y el encino

se mezclan en un cauce.

 

Un nuevo dueño cuida

su lecho y su descanso.

Su boca: frágil ganso,

su beso: gris huida.

 

Yo sigo aún  despierto

mirando el negro manto

de un hombre cuyo llanto

empapa mar y puerto.

 

Ella duerme en calma

como una línea fina

y mientras mi retina,

la guarda entre mi alma.