hacia el complicado renegar de la noche

Aparece la duda y corre,

trastabilla,

lo intacto abandona su bandera.

Al borde de lo enmudecido se congregan labradores

y aún otros

que pretenden profetizar algún que otro milagro.

Hacia el extremo de la certeza,

hacia el complicado renegar de la oscuridad

se arrean pedazos de armazones:

el mismo nombre en los documentos,

la misma casa,

la misma ropa.

Pero es tan sólo una forma de decir,

una manera de simplificar.

Un reino de vasijas erizadas

 bebe en el maldito río

que comenzó esta costumbre de parecer y desdecirse.

Terrenal a bocanadas

el hueso se abre piedramente y racimal,

convertido en espejo fermentado.