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hacia el complicado renegar de la noche Aparece la duda y corre, trastabilla, lo intacto abandona su bandera. Al borde de lo enmudecido se congregan
labradores y aún otros que pretenden profetizar algún que otro
milagro. Hacia el extremo de la certeza, hacia el complicado renegar de la
oscuridad se arrean pedazos de armazones: el mismo nombre en los documentos, la misma casa, la misma ropa. Pero es tan sólo una forma de decir, una manera de simplificar. Un reino de vasijas erizadas bebe en el maldito río que comenzó esta costumbre de parecer y
desdecirse. Terrenal a bocanadas el hueso se abre piedramente y racimal, convertido en espejo fermentado. |