Camino de la Fe Caminante a Santiago: A la orilla del mar,
un hombre soñó Que lo acompañaba
nuestro Señor. Desde el cielo
aparecieron recuerdos transportado por el
viento: Marcando al caminar
sus minúsculos: Pies de él y del señor. El sueño no disipo: Tornó su mirada: al
camino de su vida Sólo había espinas y
días tristes. Siguiendo el camino. Él le suplico al
señor: Señor tú me hablaste:
que te tuviera que seguir... Qué caminaría grandes
distancias, y tú al lado mío ¿Pero? Solamente encuentro
mi dulce pasar. ¿No te comprendo el
porqué? cuando te necesitaba: ¿Tú me dejaste al
libre albedrío? ¡El Señor le indicó
"hijos míos los amo y nunca los he
abandonado! Son momento de prueba
y hidalguía, Cuando solo veías tus
pies en la arena Era Yo que te
cargaba, y te cuidaba. En ese instante apareció el fulgor: del cielo y del mar. |