El hechizo del Silencio

Crestas efervescentes, brillantes

       hacen nacer a la luna,

surgen desde el fondo del mar

y se expanden de orilla a orilla.

 

Las nubes hilan finas madejas

de sombras, y se pierden,

al compás del crepúsculo.

 

Las flores todas juntas:

se unen, para romper el hechizo,

del encaje del luto, de la noche,

se prenden al color de las piedras preciosas.

 

Abriéndose paso en  la bruma:

no se tiene rostro, de la dulce niña.

las mágicas olas, se inclinan:

lanzando en su andar pétalos rosa.

 

Mira…tú la luna, ella relumbra

en la quietud del día, aquel rostro,

de niña de ojos de relámpago,

en el fulgor se enjuta el día.

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Proponerse: diariamente observar el cielo celeste.