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LA VIDA DE COLOR No cierres tus ojos, la noche no ha
llegado, mira la vida, ¡Qué
bella es! Vuelve el día, y se transforma
en noche no solloces, habiendo
vida, hay esperanza. ¿El Señor no ha sido
cruel? Son alternativas a la vida. Se valora a la vida
modificando los destinos. Ese corazón torpe y
atolondrado: restablece lo divino, sonreírle a la
adversidad: es personalidad de vida. En el mes de las rosas,
va mi sueño, a la ronda de los pétalos en flor. Se cruza el pórtico
del gran bosque, donde hondea el
perfume de las rosas; Ciclo II qué bella es la vida
de color. El viento transporta
la vida, en arcos multicolores. Es un dulce tiempo de
rimas, de un áureo entorno, eres joven aun: entre
las verdes hojas se bate el amor. Se acarician las
ilusiones, de un eterno renacimiento. Las Pequeñas cosas de
la vida, se aprecia con fervor, mira ese color de
cielo, al despunte de la aurora, corre el agua a las
acequias de la vida: por la sangre de vida
es vida, no la enturbies por ese amor ya frío. Resurge el viento, a
ese mar tan apetecido, por ese cuerpo tan
lacerado, en un corazón tan herido; ese sol qué resurge
lentamente, besa el horizonte, las aguas resurgen
suavemente, de ese nido mudo de golpe. La luna resurge por
la ventana: trae vida nueva: ofrece melodías a
límpidos amores. El viento no arruga, los sonetos de la luna. Ese corazón enfermo
de tanto soñar, se vuelve a curar: al ver todas las
estrellas: ellas imploran el verbo amar. |