Mis propias sensaciones

 

El sol me hizo cerrar los ojos,

un mundo mágico brotó

desde mis pensamientos.

Al principio todo confuso, mezclado,

como en distintos momentos,

luego la  tranquilidad de esa imagen

se adormeció en el tiempo.

 

Tiempos de gloria,

de risas, de encuentros

buena época, buenos momentos,

amigos para siempre.

Abrazos eternos,

cuidarnos, protegernos

todo parecía eterno.

 

Cuando alguien necesitaba una mano

contaba con una, con cientas,

y nos juntábamos en una reunión,

o en una fiesta y con sólo mirarnos a los ojos

ya nos estábamos dando cuenta.

 

Así pasó el tiempo, casados, con hijos.

Se bifurcó el camino y cada uno en lo suyo.

Se fueron desvaneciendo esa necesidad de compartir,

de emocionarse unos  minutos antes de encontrarnos,

de empezar a ocultar nuestros propios sentimientos.

 

Morir un poco, perderlo todo, cuando uno piensa que

el rubro amigos ya está cerrado, que no hay espacio

para otros, con éstos me voy a quedar para siempre,

y de repente, lo sobreentendido da lugar a lo mal entendido

una especie de soledad, de tristeza se va apoderando de uno

y el corazón siente ese golpe.

 

Y hoy en el presente somos tan pocos, con la sensación

de tener que controlarse, de perder la espontaneidad.

de sentir que sólo importa una reunión amena,

una mesa completa, un vino bueno, una buena cena.

Que cuando termina yo en particular me siento más

solo, con más pena.

 

Haber tenido tanta riqueza, no valorarla, perderla.

Tal vez cuando esté viejo y me muera, alrededor mío

se juntarán de nuevo, se mirarán a los ojos y entonces

quizás comprendan que la vida pasó y la nada es lo que queda