Mis propias sensaciones
El sol me hizo cerrar
los ojos, un mundo mágico brotó desde mis
pensamientos. Al principio todo
confuso, mezclado, como en distintos
momentos, luego la tranquilidad de esa imagen se adormeció en el
tiempo. Tiempos de gloria, de risas, de
encuentros buena época, buenos
momentos, amigos para siempre. Abrazos eternos, cuidarnos,
protegernos todo parecía eterno. Cuando alguien
necesitaba una mano contaba con una, con
cientas, y nos juntábamos en
una reunión, o en una fiesta y con
sólo mirarnos a los ojos ya nos estábamos
dando cuenta. Así pasó el tiempo,
casados, con hijos. Se bifurcó el camino
y cada uno en lo suyo. Se fueron
desvaneciendo esa necesidad de compartir, de emocionarse
unos minutos antes de
encontrarnos, de empezar a ocultar
nuestros propios sentimientos. Morir un poco,
perderlo todo, cuando uno piensa que el rubro amigos ya
está cerrado, que no hay espacio para otros, con éstos
me voy a quedar para siempre, y de repente, lo
sobreentendido da lugar a lo mal entendido una especie de
soledad, de tristeza se va apoderando de uno y el corazón siente
ese golpe. Y hoy en el presente
somos tan pocos, con la sensación de tener que
controlarse, de perder la espontaneidad. de sentir que sólo
importa una reunión amena, una mesa completa, un
vino bueno, una buena cena. Que cuando termina yo
en particular me siento más solo, con más pena. Haber tenido tanta
riqueza, no valorarla, perderla. Tal vez cuando esté
viejo y me muera, alrededor mío se juntarán de nuevo,
se mirarán a los ojos y entonces quizás comprendan que
la vida pasó y la nada es lo que queda |