DOS PASOS ATRAS DE TI

 

 

En este año pasaron muchas cosas importantes. Entre otras, conocí a  Andrea, mi actual esposa, que por azares de la vida y el juego del matrimonio nos íbamos a separar, por mutuo acuerdo. Por eso yo la esperaba tomando café en los portales. En qué otra parte iba a ser si en Toluca todo pasaba en los portales, los asaltos, noviazgos... todo, inclusive fue ahí donde conocí a Andrea una tarde de Abril.

 

Sentado en una mesa redonda, tomaba mi capuchino caliente, para mantenerme a temperatura, ya que las inclemencias de Enero hacían sacar a toda las personas sus abrigos y chamarras gruesas. Era el 5, día donde toda la  gente  o la mayoría de ellos se alistan y compran los juguetes para el día de reyes. Entre tanta muchedumbre que iba y venia con sus bolsas grandes, se ve un hombre que camina apresuradamente, como si nada le importara y al acercarse más, el recuerdo de esa cara tan familiar que no he podido olvidar me hizo recordar mi infancia, que hacía tanto...  que creí haberla perdido. Andrés Castañeda Lara, lo conocí en tercero de primaria cuando fue cambiado a nuestro salón por capricho de su mamá, ya que como su hermana había estado con ese maestro, fue por eso que lo cambiaron.

 

No se me olvida el día que llegó, era un lunes de los primeros días de clase, él llegó y fue presentado por el maestro nadie menciono palabra alguna y parecía no importarles, incluso pareció que ya pertenecía a nosotros, pero existía la curiosidad de él nuevo alumno, se sentó conmigo hasta atrás  de la fila, no cruce muchas palabras ese día con él, y en el salón siguió tan normal como siempre, ya no se que más paso pero a mi infancia pertenece él, como también Luis y Hugo a sí como todo ese salón que nunca se rompió.

 

Todos éramos amigos y no había diferencia con nadie, aunque como en todos lados se formaban los grupos de amigos y amigas, y por propias reglas de la vida entre niños y niñas no se llevaban pero cuando había que juntarse, se hacía por la misma regla de la vida, en ese grupo de niñas que con las que más nos alcanzamos a llevar, con el paso de los años en primaria. A cada quién nos gustaba una; el se fijo en Natalia Guzmán, una  niña que siempre fue sobresaliente por ser participativa en todos los eventos que se organizaban en la escuela y aunque, si no era  a la mayoría de los niños, nos gustaba a varios pero todos sabíamos que Natalia era para Andrés y quizá por que  Andrés también era para Natalia y no había más, todo era tan obvio, su trato, su amistad que paso no solo de ser en la escuela, hasta parecía que el destino los juntaba. Ya para el último año de primaria, todo el salón como que tenía la idea de que Natalia y Andrés iban acabar juntos algún día, pero era muy aventurado pensar en eso, aunque ahora sé que no estabamos tan lejos.

 

Ellos vivían como si no pasara nada y había veces que se veían tan distantes, que parecía que eran dos extraños, recuerdo que ella tuvo uno que otro novio en la primaria y esas relaciones le eran indiferentes a Andrés, quizá por que pensaba que ella no se podía fijar en él o por el miedo que uno tiene frente a la niña que le gusta, a mi me pasó igual con Andrea y eso que yo ya tenía mas de veinte; de él no se puede decir mucho en ese aspecto nunca le conocí una novia hasta el tercer año de secundaria, aunque no estuvimos juntos,  pasaba una que otra vez a visitarnos, y digo visitarnos por que al terminar la primaria, la escuela se aventuró a hacer secundaria y sólo para un único salón que, no sé, si afortunada o desafortunadamente fuimos nosotros. Él sólo estuvo el primer año con nosotros luego se cambio a otra escuela, y aunque en ese único año que estuvimos juntos perdí su amistad, todavía nos teníamos un gran cariño, él se presentaba casi al terminar las clases y se tenía la sensación que uno siente cuando es pequeño y viene la abuelita a visitarte, el estar con ella que te platique cosas, así era con él todos lo que querían y les daba gusto que viniera en especial a Natalia  y a su novia,  que curiosamente era amiga de Natalia y que me parece que ella fue quien comenzó a unirlos desde el último año de primaria, en sí yo no se por que andaban si todavía a Andrés le gustaba Natalia, Natalia también recuerdo que anduvo con un compañero, no sé, si eso fue en segundo o tercero, pero a pesar de que en estos años de secundaria entre Natalia y Andrés sólo hubo un recuerdo de que se gustaban todavía existía algo que los ataba aún más.

 

Se podría decir que todo comenzó en preparatoria, cuando una noche se presento Natalia con su mamá en la casa de Andrés para pedirle que bailara con ella en sus quince años, el desde luego que de antemano acepto y desde esa vez, como dos adolescentes que ya habían vivido muchas cosas y que querían seguir compartiendo más cosas juntos, más allá de la amistad, del cariño más puro del mundo, de la magia que se había creado por tantos años, ellos querían estar juntos, pero a pesar  de que los dos sentían lo mismo tardo algún tiempo para que pasara algo, que solo duro algunos días, después de eso,  físicamente se alejaron y creyeron que todo ese misterio de tantos años había terminado en eso, pero estoy seguro que hay una fuerza entre ellos dos, que es más fuerte  que el amor que los une a pesar de la distancia.

 

En los años de preparatoria cada quién vivió su vida como mejor le pareció, se veían muy pocas veces por año, pero cada vez que se veían todavía existía esa magia, ese amor entre ellos dos, que aveces tenían miedo demostrar y aveces no, para después alejarse por meses indefinidos. Tuvieron muchas parejas, que en su momento fue lo más importante, pero que al final de todo eso, siempre estaban los dos ahí, juntos, para ponerse celosos, mirarse como solo ellos sabían, besarse como solo ellos lo habían hecho y después de esa seguridad de saber que sigues ahí sin importar que la gente piense que acabaremos juntos, por que inclusive muchas veces paso por su mente morir juntos, para volverse a alejar y cada encuentro cada beso estaría lleno de más intimidad y sería como dos rectas que se van pegando un poco más, sin saber que pasará cuando las líneas se lleguen a cruzar, y bajo la duda y el miedo de no volverse a ver, juegan con el destino una noche.

 

Pasaron los años, y es curioso cuando se encuentran en la calle o en algún centro comercial  y uno de ellos va acompañado de su pareja, por que se evitan pero muy en el fondo saben que falta algo entre ellos dos que no pudieron terminar que no los deja ser libres y que a pesar del tiempo levantaran la bocina y al contestar colgaran y quizá ese es el primer paso para olvidarse. Después de casi veinte años se le ve a Andrés caminar como si nada le importara y como hoy cruza con Natalia en los portales, como si fueran dos extraños más que van quedándose de tras,  aunque a lo lejos se les ve voltear.

 

Antes de que me terminara mi capuchino, Andrea  entró al café con ese vestido que me recuerda el día que la conocí, se sentó frente a mí con tanta frescura que hasta el frío se me olvido, se recogió el pelo en una dona y sus ojos verdes volvieron a intimidarme, empezó  hablarme no sé, de que tantas cosas, mientras sus manos blancas me hipnotizaban; no sé por que gire la cabeza pero vi a Natalia volteando en busca de alguien, solo suspiro y siguió su camino, cuando voltee  a ver a Andrea, se quedó callada y con las cejas me pregunto ¿qué? – Nada, te amo – respondí. Por un instante nos tomamos de la mano y rogado a Dios que nunca termine.