ROSTRO

 

Gélida mirada de vidrio,

labios escabrosos

y tensos;

cuencas nasales y todo:

¡Yo soy Che Guevara,

muerto!

 

Lágrimas vuelcan bajeles,

América en mi semblante

rígido.

Sangre con el tiempo

secana,

hijos en vigilia eternal.

 

El coraje infinito dilatándose,

voces en el tornavoz

que revientan;

en tanto,

el fusil herrumbroso gime

y el día transpira

empuñados los cientos y cientos.

.