MEMORIA

Aquí estoy otra vez
-brazos cruzados-
con una brizna  de silencio,
con dolor  de evocación
de aromas  de maderos y de trenes.
Estoy  de ojo parpadeando
recuerdos, pena a pena,
sin claudicar ni un instante. 
No soy yo el del conjuro,
eres tú, alma, que  para coger
peces dulces en la orilla me dueles
en lo más profundo.   

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