|
LA CASA MÍA
Tanto he construido mi casa
y la levanto siempre, en cada jornada,
con sueños de madera;
con sueños de ladrillos alineados y fierros,
con risas truncas en tantálicos amaneceres.
Colgué poemas de amor
en puertas y ventanas
y la impregné toda de incienso
Como niño, tanto la he caminado
y no me canso.
La edifico para desvestirla
y luego ornarla con todo el oro escogido.
Tanto he dormido profundamente en ella
y he regresado a terminarla,
a demolerla,
a transformarla,
y no me canso.
|