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LOS DOS LLORAMOS
Desde el estómago, ebrio,
atisbando hacia abajo
y la mirada que vomita
improperios, con la carne
colgada de los huesos
de mi cráneo.
Las imágenes que huyen
fugaces hacia atrás, exactas;
la música que serpentea
entre los asientos del autobús
y tú en la inquietud
de que te duelo con mi ausencia
de bohemio despiadado.
El viaje hacia ti, embriagado,
para brindar ya
con licor de amaneceres;
la vida que se hace trizas
y los dos que lloramos
desde todos los rincones.
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