HOMBRE Por aquellos caminos del polvo virgen, más allá de las abruptas alturas de Nahuelbuta, el peregrino dejó dormida su infancia. Y entre quebradas, collados y arcanas cavernas forjó su niñez silente, hasta que el tronco empezó a desmembrarse. Hoy la vejez lo sorprendió en la distancia, y ya no podrá nunca más dibujar huellas en la tierra ni clavar pensamientos en las piedras de la montaña con la agresividad del asceta |