HOMBRE

 

Por aquellos caminos

del polvo virgen,

más allá de las abruptas alturas

de Nahuelbuta,

el peregrino dejó dormida

su infancia.

 

Y entre quebradas,

collados

y arcanas cavernas

forjó su niñez silente,

hasta que el tronco

empezó a desmembrarse.

 

Hoy la vejez lo sorprendió

en la distancia,

y ya no podrá nunca más

dibujar huellas en la tierra

ni clavar pensamientos

en las piedras de la montaña

con la agresividad

del asceta

.