¿RECUERDAS?

Allá, el fuego, acunado fuertemente
por los vientos de la juventud plena,
de la tuya, de la mía.
¿Recuerdas?
Eran serpientes enloquecidas
emergiendo de la tierra
-con las entrañas abiertas-
vomitando luces diminutas,
despavoridas,
como estrellas.
Mi rostro era el tuyo.
Tu rostro en el mío,
arrebozado
-como en llamas-
jugueteando frente a mí.
Eran fantasmas desatados
que danzaban delirantes.
Yo me reproducía en ti,
en tus ojos,
y dibujaba una sonrisa en tu mirada.
Mi rostro en el tuyo.
Tu rostro era el mío.
¿Recuerdas?

.