CUCHILLOS ME LLOVÍAS

Me llovías
¡sí!
me llovías cuchillos aguzados
lentamente
por la línea de mis fibras,
y un temblor me transportaba.

Tú hacías ese viaje diariamente
con la boca, estremecida,
y lágrimas copiosas
que a los dos nos empapaban
me llovías.

Solíamos jugar juntos
bajo el trópico de tus deseos
y yo también
¡sí!
yo también,
a veces te llovía cuchillos
y dejaba heridas profundas en la luna.

Eran cuchillos de sangrantes lunas
que goteaban puñaladas
en tu alma, en la mía.

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