Para Amparo Román de Gómez, mi Señora de Señoras.
Señora

Manantial de vida,
sentimientos de Azalea.
Ojos tristes heredadores
de una Salvia .

Cúmulo anular del
regocijo y la aflicción.
Palmas que con una caricia
lecciones mil hablan.

Espalda que reverente al tiempo
es total acritud.
Adentros con dedos de
escultor de almas,
vientre en el que las contracciones
dejaron mapas.

Tus brazos dulces me arrullaron
y en mis primeros pasos
ellos mismos me reclamaron.

Hoy tus ojos miel han podido ver
la bendición que por haber nacido
de ti hembra, pude tener.

Amparo mío, señora,
entrañas de mujer.