Almiatada

Las riendas de la cautela
ahogan mis alas,
de mi carne enmudecen el grito,
el deseo por despegarse de los huesos
y hacia ti huir en desbandada.

Tu aria verdugo castiga con cordajes
mis ansias de excederte. . .
de excederme.
Y una voz mística me azota,
con te quieros mis oídos perfora.

Amarrada al péndulo ceroso,
subiendo y bajando
en charcos de miel que llegan
a las fauces,
en tu tiempo me congelo:
almiatada en tu spectrum.