Mis niños

Enseñar es: acariciar una vida para siempre.

Al pisar el terreno de las letras
me anulo, porque en la palabra amor
no existe el "yo", existen sólo ellos.

Almitas, materia a moldear
pensares, sentires y porvenires.

A través de ellos experimento
la bendición del sol, las angustias de su dolor,
y del alejarlos de espinas gran preocupación.

Niños a los que el maestro entrega
con su saber, del amor perpetuidad.
Caritas de felicidad en las que día a día
a la vida puedo amar.