Sacrilegio
En
mi tierra despoblada
levanté una ermita
iluminando con mis cirios sueños
tu palabra sacra.
Vestida
de piel con tu
corazón en mi escapulario
y tus letras cuentas de mi rosario
persigno mi ser ante tu nombre,
coordinando con tu voz
y voto la hermosa letanía.
En
tus brazos levito,
llego a la gloria,
a la cita de nuestros esponsales:
vehemente tálamo.
Tú
mi bendición,
mi religión.