Narcisismo recalcitrante
El
espejo me corteja
contemplándome de pies a cabeza,
equilibrio perfecto,
¡excelente jubón de curvas irredento!
Y
aún insatisfecha,
alma disoluta,
acaricio la piel de mis letras,
es allí donde me pierdo.
Dádiva
de amar incontrolable
que desperdiga en versos los adentros,
letras en las que en cada una muero.
Y amo mi nombre, mi nombre. . .