"Bastardas"

Por querer elevarte al cielo,
madre, la gloria te arrebataron.
Por tu sentir patricio,
pensar propio,
vivir genuino,
por alzar tus alas.

Sin yugo ni amo,
pariendo hijas huérfanas,
amando,
vagando en aguas y lunas,
con alaridos ungiendo al viento
¡Sin señor pagarás tu castigo!

¿Dónde están tus hijas Lilith,
aquellas con tu insignia en
los adentros, esfínter tuyo,
libídine del alma?

¿Dónde están tus hijas que se
desperdigan en excesos,
mitigando heridas con
mosto de entrañas,
muslos vírgenes
en continuo estreno?

¿Dónde están tus hijas que peregrinan
redimiendo en las caderas hombres,
convulsionando en la memoria nombres,
temblando de amor
en cada entrega?

¿Dónde, dónde te encuentras?

 

La mujer no es una serpiente ni es una flor. No tiene leche debajo de la lengua, ni miel, ni nada: tiene saliva. La mujer es, afortunadamente, todo lo que quieras darle. Jaime Sabines