EL DESEO El
deseo ígneo de quererte y no tenerte es
como un arma de doble filo. Es
un deseo en carne viva, frenético, febril, incluso
más deseado cuanto más prohibido que
se crece, que se extiende, que se expande que
se hace espeso e inconmensurable, atravesando
mi garganta. Este
deseo aciago de quererte, y no tenerte. |