DE ERÓTICA
Dos cuerpos tumbados en la cama de la noche son algo más que dos astros alumbrando son dos bocas dispuestas a beber la una de la
otra jugoso néctar son cuatro piernas para llegar hasta al
preámbulo del placer son cuatro manos para llamar con fervor a sus
puertas son diez dedos para recorrer sus largos y
profundos recovecos mas sólo un dardo para penetrar en la dilatada
instancia con pausado y sonoro ritmo, intermitente como
la lluvia luego presintiendo la cúspide del gozo, avanzar más, hasta alcanzarlo y apurarlo. Finalmente, todavía cálidos y mojados yacer apaciblemente, apaciblemente yacer. |