Miguel Villar

España

RASTAMIGUEL@teleline.es

BLANCO

Cascada de materia

que termina en tu espalda,

en la que introduzco

afanosas manos blancas.

Manos que tocan tu cuello

y que ruegan por tu alma,

sembrando el aire de aurora

en la oscuridad alada.

Blanco, blanco, blanco,

todo blanco es lo buscado.

Mis manos, mis pies, mi cara

y hasta el amor al que amo.

Niña clara de ojos blancos

y de mil colores más,

¿por qué rompes la esperanza

que siempre intento encontrar?

Llueve el cielo y llora el sol

encerrado en su letargo,

y el campo estalla en colores

al besar tu cuerpo blanco.