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Miguel Villar España EL RAYO Un rayo surcando el cielo, a las tres de la mañana, la lluvia que va cayendo, y una persona que canta. Canta una canción de amor, de sangre, de odio y de rabia, justo cuando el rayo cruza a las tres de la mañana. Yo en mi habitación tan solo, me monto en el rayo y miro, miro a la gente que calla, que habla y que no descansa. Miro las calles podridas, tan solas y tan extrañas, subido en el rayo miro, contemplo, exclamo y olvido. Son las calles el reflejo de una época pasada, de unos besos, de una boca, que canta y que se equivoca. Que se equivoca al decir, que ya no habrá de volver, pero cuando suba al rayo, no parará de llover. Y se ha despejado el cielo, entonces salgo a la calle, pero echo de menos siempre que el rayo no me acompañe, para ayudarme a encontrar con esa luz que le cierne, donde han quedado los besos que me quieren y me pierden. Y es que... Son las calles el reflejo de una época pasada, de unos besos, de una boca, que canta y que se equivoca. Que se equivoca al decir, que ya no habrá de volver, pero cuando suba al rayo, no parará de llover. |