INAXTEBLASIEDAD
¡Ah! Pecho descubierto
balsa del lagarto omnívoro
todo es naturaleza muerta en ti,
regalo con agua imberbe, anclada.
Es trecho donde el trueno da a luz
quiebra el sonido los oídos de sangre.
Todas la cláusulas se arrodillan,
lloran incestos de niños muertos,
pelean con las luces arrugadas.
Perecen los caminos inquietos;
los ríos son destrozados por la duda;
los caracoles mueren pisoteados, aplastados.
Todo es una mueca ininteligible,
La sensación es cuchilla que
divide tu cuerpo como fibras de zanahoria.
Las lágrimas son lava
que bifurcan y queman tu cara,
trazan arroyos de sangre.
La saliva seca tu boca
para que mueras asfixiado,
todo es inalterable en la espada
que cruza lentamente tu cerebro
con sonrisa cuajada con grumos de ansiedad.
El pecado presiona la cabeza
hasta que explota, explota, explota
y los restos se lo comen las hormigas inquietas.
Nadie se acuerda de ti.
Una lengua incandescente acaricia tu cuello.
Unos cuantos cuervos pican en tu pupila,
por la cual eras observada,
y las orugas se pasean pastando en mis labios.
¡Recuerdas mis labios!
Pero para que sirve ya,
¿para que sirve todo ya?
Sólo queda esperar ya la hoja verde del otoño,
que caiga cadenciosamente
con sombra de tensión que muere.
Hay estará la verdadera poesía,
El poema cumbre,
La eclosión del poeta,
La mezcla de vida, amor y letras.