Mariposa
en arrullo
jorge86@hotmail.com
Siempre
pense en aterrizar sobre tu flor,
girar sobre tu figura perfecta y pura,
tararear melodías de amor como un insecto atento,
abastecerme de tu polen amarillo, necesario
sudoroso para mi aguijón cicatrizado,
ese aguijón de lunas llenas, de cafeína lactante.
Como en una eterna primavera,
con gotas de rocío empapadas de recuerdos.
Me pareces una mariposa atenta, fría, tierna.
Siento que si acaricio tus alas, no volverás a volar.
Dudo entre observarte y palparte,
entre la disposición y el pecado,
entre una isla de palmeras o un desierto de arena.
Bebo del licor del miedo al observar el cazamariposas,
eres la única que no puede ser cazada,
inventas un mundo, un ecosistema, una naturaleza
para ti, para tus vuelos, para tus sonidos.
Me dejo deslizar por tu primavera
el rocío helado me desplaza hacia el equinoccio.
¿Dime Dios porque bese la mariposa y volvió a crisálida?
El porqué al llegar a su mundo, al atravesar
la telaraña de sangre, sudor, lágrimas y besos,
al posarme sobre la flor del principito
volví a la tierra de gusanos y mariposas despistadas.
Estoy sentado sobre el mes de mayo
mientras los demás meses me miran alborotados.
Me tumbo sobre la tierra que grita,
sobre el barro que se engulle el rocío,
puedo observar todos los insectos, todas las flores
un mundo impávido, alegre pero sin el corazón de abril.
Me fijo en aquella mariposa, ¡Quieto!
esta puede ser la elegida, ¡no!
estoy a punto de amarrar una, ¡casi!
Mojo mi mano en el barro, bebo del lodo
donde mi mundo nace a los ojos,
siento la humedad, el agua que abraza
la tierra de mis semejantes,
el alimento que me devuelve sangre, imaginación;
el licor que me cubre de una poesía alegre.
Corro por el viento de marzo
para saltar abril y caer en una cama de flores en mayo.
Oigo un zumbido allá, entre lo blanco y lo azul
donde el viento es menos cariñoso,
necesito girarme, separarme de mi cama de hierbas.
El tornado me recoge para elevarme y saludarte
es la voluntad del Dios verde, del insecto rey.
Vuelvo a besar los pétalos de la mariposa,
se que no los puedo tocar, pero nadie me prohibe besarlos.
Los besaré hasta que no pueda volar; volar lejos de mi.
Para el resto del ecosistema seguirás siendo una mariposa,
para este depredador de sentimientos
serás la reina del planeta Poesía, Lorquiano, Nerudino,
donde la lluvia que juega con nosotros
es un diluvio de azucenas.