Encadenados
Estás
muriendo, y yo también...
olvidas que somos uno hasta el final.
Un solo infierno,
una sola mirada,
un solo cuerpo...
desgarrado en la oscuridad.
Aún estando solos, y tan distantes,
somos condena, uno del otro.
Soy tu verdugo,
eres mi hoguera.
Dos fugitivos...
escondidos bajo la misma piel.
Y al encontrar nuestros ojos una noche
seremos enemigos sin tregua,
que se arrancan los labios,
y muerden su desnudez vacía.
Aferrándose a sus entrañas
al consumirse en un mismo fuego...
Edith
Rodríguez, "Raincloud".